Severino Cavalcanti, presidente de la Cámara
baja en Brasil, negó ayer las fuertes denuncias
de corrupción en su contra y aseguró
haberse empobrecido en la función pública.
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«Resistiré. Jamás fui acusado de nada, ninguna denuncia, no voy por lo tanto a inclinarme ahora ante la presión de los poderosos», agregó, y prometió que regresará electo en 2006. Primer presidente de una Cámara de Diputados en renunciar a su mandato, Cavalcanti, de 74 años, sostuvo que después de 43 años de vida pública deja su mandato «más pobre» de lo que era antes de dedicarse a la política.
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