Washington - La carrera especial entre empresas privadas abre la posibilidad de diferentes negocios, entre los que se destacan el transporte de astronautas para grandes organizaciones gubernamentales como la NASA (ver nota aparte) y el turismo espacial. En lo que respecta a este último, los números que ya se manejan son impactantes.
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Las pioneras Blue Origin –la nave de Jeff Bezos– y Virgin Galactic –del británico Richard Branson– ofrecen a los seis clientes que cada una puede transportar desprenderse de sus asientos para flotar en ingravidez y admirar la curvatura de la Tierra.
Virgin Galactic ha anunciado el inicio de sus operaciones comerciales regulares para principios del año que viene, después de dos vuelos de prueba finales. La fila, sin embargo, será larga: ya ha vendido 600 pasajes.
La compañía dijo que planea eventualmente realizar un máximo de 400 vuelos por año por base espacial.
Dos personas podrán acceder por sorteo a uno de los primeros vuelos: las inscripciones están abiertas hasta el 1 de septiembre.
En cuanto a Blue Origin, no se anunció un calendario preciso. “Planeamos dos vuelos más este año”, después del que realizará el propio Jeff Bezos el próximo martes, “y muchos más en 2022”, dijo una portavoz.
Otra opción para acceder a un lugar en los vuelos sería participar en un reality show televisivo. El programa Space Hero, con el aval de la NASA, se propone enviar al ganador de la competición a la Estación Espacial Internacional (ISS) en 2023.
Los primeros billetes vendidos por Virgin Galactic costaron entre 200.000 y 250.000 dólares cada uno, pero la compañía advirtió que los asientos que se pondrán a la venta en el futuro serán aun más costosos.
Blue Origin no anunció un precio, pero sí anunció que ha subastado un asiento en el primer vuelo tripulado por nada menos que 28 millones de dólares. El misterioso ganador de esa compulsa no participará del primer vuelo tripulado.
Por bastante menos (unos 125.000 dólares por persona), se puede abordar la nave de Space Perspective: una cápsula con una vista de 360°, que ascenderá lentamente suspendida de un globo aerostático del tamaño de un estadio de fútbol. No obstante, a pesar de las vistas espectaculares, solo irá a una altitud de 30 km y aún estará lejos del límite del espacio y la ingravidez.
Las 300 plazas disponibles para 2024, año en que debutará esta atracción, se han vendido en su totalidad, pero ya están habilitadas las reservas para 2025.
SpaceX, propiedad de Elon Musk, planea igualmente vuelos de turismo espacial, aunque mucho más ambiciosos, de varios días y hasta mucho más lejos. El precio del viaje a bordo del cohete Falcon 9, que propulsa la cápsula Dragon, asciende a decenas de millones de dólares.
La compañía de Musk también tiene previsto un viaje en órbita para cuatro personas, organizado por la empresa intermediaria Space Adventures, la misma encargada del vuelo del multimillonario japonés Yusaku Maezawa a la ISS en diciembre, pero a bordo de un cohete Soyuz ruso.
En septiembre, una misión fletada por el magnate estadounidense Jared Isaacman, Inspiration4, debe llevarlo a él y a otros tres pasajeros a la órbita de la Tierracc
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