Estado de calamidad en Portugal por incendios

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El gobierno portugués decretó hoy el estado de calamidad pública con el propósito de hacer frente a los incendios que destruyeron una buena parte de la riqueza forestal del país.

El decreto fue anunciado al inicio de la tarde de hoy por el primer ministro, José Manuel Barroso, que ordenó al Ministerio de Finanzas poner a disposición de los consejos afectados una suma inicial de 50 millones de euros.

Las llamas ya causaron nueve muertos, entre ellos dos ciudadanos chilenos miembros de una brigada aerotransportada de ese país especializada en combate al fuego en las zonas madereras, estacionada provisoriamente en Portugal para dar cursos de instrucción y especialización a bomberos lusos.

Estimaciones oficiales dicen que en los últimos ocho días ardieron unas 16 mil hectáreas, lo que eleva a unas 45 mil las hectáreas de bosques quemados desde el inicio del año, en la mayor catástrofe de este tipo en Portugal.

Los incendios afectan a 15 de los 18 distritos en que se divide el país.

La violencia del fuego se hace sentir con especial fuerza en los distritos de Castelo Branco, Portalegre, Santarem y Leiria, todos ubicados en el centro del país.

Los únicos tres distritos libres de incendios son los de Aveiro (centro), Lisboa (centro sur) y Faro (extremo sur).

Según la ley portuguesa, el estatuto de calamidad pública se acciona "siempre que se verifiquen acontecimientos graves provocados por la acción del hombre o de la naturaleza", que hagan necesarias la aplicación de "medidas de carácter excepcional destinadas a reponer la normalidad".

Asimismo, el declarar este estado, Portugal puede exigir a los demás países comunitarios, de acuerdo a las convenciones de la Unión Europea (UE), el envío de medios aéreos para el combate a incendios.

Hasta ahora, las apelaciones a la solidaridad de la UE sólo fueron escuchados por Italia, que envió dos aviones Canadair, en acción desde el viernes en la noche.

España, que había apoyado el combate al fuego con tres helicópteros pesados durante la pasada semana, los hizo regresar debido a los incendios que se propagaron también en ese país.

Se unieron a la acción desde el aire también cinco aviones de Marruecos, entre ellos un Hércules C-130 adaptado con tanques de agua de 6.000 litros.

El fuego consumió algunas casas aisladas y avanzó sobre aldeas y pueblos, causando cortes de electricidad, de teléfonos y agua, líneas de ferrocarril, carreteras y caminos rurales.

Las temperaturas en todo el país van desde máximas de 42 a mínimas de 34 grados, lo que ayuda a atizar el fuego.

En la vasta acción son usados 36 medios aéreos, entre aviones y helicópteros y 850 vehículos terrestres, y están empeñados unos 3.000 bomberos y 2.000 soldados, apoyados por los habitantes de las zonas afectadas.

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