Estalla ahora en Bolivia serio conflicto de poderes
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Alvaro García Linera y Evo Morales, vicepresidente y presidente de Bolivia, respectivamente. La intención del gobierno de «refundar» el país es calificada por los otros poderes del Estado como un intento hegemónico y autoritario.
El carácter «originario, fundacional y plenipotenciario» de la Asamblea fue aprobado la semana pasada por la mayoría oficialista, sin acatar los dos tercios, en el primer artículo de un reglamentointerno que enfrenta desde hace dos meses a gobierno y oposición.
La Constituyente con la que Morales quiere «refundar Bolivia» se instaló el 6 de agosto y, hasta el martes, sólo había aprobado ese primer artículo del reglamento, que la Corte Suprema considera inconstitucional e ilegal.
El martes a la noche, sin embargo, ambas partes mostraron gestos de conciliación, tras la emotiva reincorporación de un constituyente pro gubernamental que había sufrido un accidente.
Opositores y oficialistas prometieron tratarse mejor y algunos se abrazaron, en una sesión inédita de la Asamblea que luego aprobó con dos tercios de los votos otros once artículos del reglamento, pero todos de carácter técnico, sin importancia política.
Según la Corte Suprema, dado que no se puede aceptar el carácter originario de la Asamblea, ésta debe cumplir su mandato de redactar la nueva Constitución en un año, como máximo, para que luego sea ratificada en referendo.
A su juicio, si la Asamblea desacata la actual Constitución, « significará trastocar el orden legalmente constituido, subvertir el sistema social y democrático de derecho, poniendo en riesgo la integridad nacional, la paz social y la seguridad nacional».
Sandoval afirmó que el pronunciamiento no es político, sino estrictamente jurídico, en el marco del derecho constitucional.
«Estamos dando la voz de alerta, estamos defendiendo la institucionalidad del Poder Judicial, pero no tiene nada político, es totalmente jurídico, amparado en la Constitución», aseguró. Agregó, además, su preocupación por la posibilidad de que los actuales poderes del Estado desaparezcan, como anticipó el gobierno, cuando esté lista la nueva Constitución.
Además de la Corte Suprema y la oposición, se oponen al carácter plenipotenciario de la Asamblea los líderes políticos y cívicos de cuatro de los nueve departamentos bolivianos, que amenazan con no acatar la nueva Constitución si Morales fuerza que se apruebe de forma ilegal.
Pese a los emotivos gestos del martes a la noche por el retorno al foro del jefe de los constituyentes del MAS, el líder indígena Román Loayza, tras un mes de ausencia por un accidente, oficialistas y opositores ratificaron ayer sus discrepancias de fondo.
El principal partido opositor, Poder Democrático y Social (Podemos), reiteró su rechazo al carácter plenipotenciario de la Asamblea y su defensa de la aprobación de los cambios por dos tercios de los miembros.
El partido de Morales tiene 137 votos y cuenta con el apoyo de varios movimientos menores, lo que le da mayoría absoluta (128 de 255 constituyentes), pero sólo ocasionalmente y en asuntos menores ha logrado dos tercios (170).
«Mientras no se acepte que los dos tercios son el mínimo presupuesto para poder avanzar (los gestos de conciliación) no van a pasar de ser un espejismo, una anécdota», ratificó el jefe de los constituyentes de Podemos, Rubén Darío Cuéllar.



