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El viraje europeo responde a la intención de no forzar una división en el consejo de gobernadores de la AIEA, donde Rusia, China y los países no alineados habían anticipado su oposición al traslado del caso a la ONU.
El programa nuclear de Irán aumentó la preocupación en agosto pasado, cuando Irán rechazó ofertas de cooperación europeas que no tomaban en cuenta su «derecho» al enriquecimiento del uranio. En tanto, la Casa Blanca ratificó anoche que confía que el caso iraní terminará en el Consejo de Seguridad.
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