Putin, que ahora se halla en Italia para una reunión con líderes de la Unión Europea, trató de apaciguar las inquietudes de los extranjeros y dijo a periodistas italianos, antes de marcharse de Moscú, que el Kremlin sólo quería hacer cumplir la ley.
Soros coincidió con la oposición rusa, que afirma que las acusaciones presentadas contra Yukos