Ciudad de México - El expresidente de Bolivia Evo Morales, determinado a que seguirá en la política, llegó ayer a México, después de un sinuoso periplo de más de 15 horas por el espacio aéreo de América Latina.
Evo llegó a México tras una odisea aérea
Algunos países anunciaron in extremis que no autorizaban el paso del avión que lo trasladaba y el vuelo duró 15 horas, 8 más de lo estipulado. Las Fuerzas Armadas estuvieron a punto de no permitir su despegue.
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Cambios de último momento por parte de gobiernos de los países sobrevolados ocasionaron un retraso de ocho horas en el viaje del avión militar mexicano puesto a disposición de Morales, acogido como asilado político en el país norteamericano tras renunciar a la presidencia boliviana el domingo.
El exdirigente, que había partido la noche del lunes desde Bolivia, finalmente aterrizó en el aeropuerto internacional Benito Juárez de la capital mexicana poco después de las 17 hora local. En remera azul y jeans, estrechó la mano del canciller mexicano, Marcelo Ebrard, que acudió a recibirlo.
“Gracias a México, a sus autoridades, pero también quiero decirles que mientras tenga la vida seguimos en política, mientras esté en el tren de la vida sigue la lucha”, dijo en una primera declaración en el hangar del Ejército en el aeropuerto.
El mandatario de México, izquierdista igual que Morales, Andrés Manuel López Obrador, se había declarado previamente “muy orgulloso de encabezar un gobierno en donde se garantiza el derecho de asilo”. “Lo más importante es estar con vida”, continuó Morales quien dijo que su vida estuvo en riesgo.
Las complicaciones comenzaron cuando el avión mexicano aterrizó el lunes en Lima, donde esperó horas autorización para poder seguir hacia Bolivia a recoger a Morales. Cuando hubo luz verde, “despegaron de Lima y cuando llegaron al espacio aéreo de Bolivia les dijeron que no, que ese permiso ya no era el válido, entonces hubo que retornar a Lima”, relató Ebrard.
Más tarde, autoridades bolivianas otorgaron nuevamente un permiso para la llegada del avión, que aterrizó en Chimoré, Cochabamba (centro). La ruta prevista para el regreso era la misma, explicó Ebrard. “Es decir, regresar a Lima para recargar combustible” y después volar a México. Sin embargo, Perú decidió que “por valoraciones políticas se suspendía ese permiso par bajar en Lima”, continuó.
Eso “fue muy, muy tenso porque en el aeropuerto donde estaba Evo Morales [ya abordo] ya había una situación difícil. Los simpatizantes de él estaban entorno al aeropuerto y en el interior del aeropuerto había elementos de las fuerzas armadas de Bolivia, entonces fue un periodo de los de mayor tensión para nosotros”, describió Ebrard.
El “Plan B”, entonces, fue recurrir a Paraguay. “Nos ayudó mucho el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, porque él también habló con el presidente de Paraguay”, Mario Abdo, comentó. Una vez conseguido ese permiso, las autoridades de Bolivia amenazaron con no dejar partir el avión.
“Por un milimétrico espacio se dio la salida”, dijo el canciller.
Ya el avión en Asunción, México consiguió permiso para que Perú al menos lo dejara volar por su espacio aéreo, y en el de Ecuador, en caso de que fuera necesario recargar combustible en su territorio. Antes de partir, sin embargo, Bolivia se negó a que la aeronave pasara por su espacio aéreo nuevamente.
Entonces la diplomacia mexicana y brasileña “consiguieron el permiso para poder volar en la línea fronteriza entre Bolivia y Brasil”.
No fue todo. “Hubo que rodear Ecuador porque ya estando en vuelo les dijeron que no les permitían sobrevolar el espacio aéreo y que lo iban a revisar, entonces hubo que rodear y entrar a aguas internacionales”, concluyó Ebrard.




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