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29 de agosto 2008 - 00:00

Evo sube apuesta para imponer su Constitución

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Evo Morales
La Paz (Reuters, EFE, ANSA) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, convocó ayer a un nuevo referendo el 7 de diciembre, esta vez para hacer aprobar su polémico proyecto de Constitución, calificado por la oposición de ilegal.

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La decisión, que responde a fuertes presiones de las bases campesinas que respaldan al ex líder cocalero, está destinada a hacer recrudecer el conflicto entre el gobierno central izquierdista y la oposición de centroderecha afincada en las regiones del Oriente, las más ricas del país.

La oposición exigió al gobierno de La Paz que acepte negociar la cuestion «antes de que haya muertos» en el país.

Poco antes del anuncio, los prefectos y líderes cívicos de los departamentos (provincias) de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca se anticiparon al anunciar que aumentarán sus protestas para bloquear la consulta que busca la aprobación de una nueva carta magna de corte socialista e indigenista. «Se ha llegado al acuerdo de que en caso de que el gobierno quiera imponer su ilegal referendo, los cinco departamentos no admitirán su realización en sus territorios», anunció el prefecto de Tarija, Mario Cossío, tras la reunión que había mantenido con sus colegas en la sureña localidad de Villamontes.

Esa localidad, situada en el Chaco boliviano y una de las más ricas regiones gasíferas, es el epicentro de las protestas de opositores que desde el pasado lunes cortan las rutas fronterizas con la Argentina y Paraguay. Esas protestas podrían ampliarse a otras zonas, según Cossío.

En ese ambiente radicalizado, Morales se vio forzado ayer a utilizar un aeropuerto brasileño para huir de grupos radicales opositores que lo hostigaban en el departamento de Beni.

Grupos ligados a los prefectos opositores tomaron los aeropuertos de las ciudades amazónicas de Riberalta y Guayaramerín , unos 1.000 kilómetros al nordeste de La Paz, impidiendo el reabastecimiento de combustible de un helicóptero en el que Morales debía retornar a La Paz, dijeron las fuentes.

El mandatario indígena, quien había viajado a esa región vecina a Brasil para la firma de un contrato de estudio de un megaproyecto hidroeléctrico, tuvo que ir por tierra hasta la ciudad fronteriza brasileña de Guajara Mirim, donde, casi a medianoche, abordó un avión militar boliviano.

«Fue la mejor solución ir por tierra hasta Guajara Mirim, porque allí había un aeropuerto que daba todas las seguridades técnicas, con pista asfaltada e iluminación», dijo a radio «Erbol» el ministro de Hidrocarburos y Energía, Carlos Villegas, quien acompañó a Morales en el periplo.

Los activistas inclusive apedrearon al helicóptero presidencial, pero Morales no estaba en ese momento a bordo sino a varios kilómetros.

Militantes de la oposición ya habían impedido en meses pasados la llegada de Morales a otras tres ciudades del Oriente boliviano, lo que impidió incluso una reunión en Tarija con los presidentes de Argentina, Cristina de Kirchner, y Venezuela, Hugo Chávez.

Morales y sus principales rivales salieron fortalecidos de los referendos revocatorios realizados el 10 de agosto último.

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