Jeb Bush, hermano del presidente de EE.UU. y gobernador de Florida. Sus críticos dicen que una norma que acaba de promulgar implanta la ley del Lejano Oeste en el estado.
Miami (EFE) - El gobernador de Florida, Jeb Bush, promulgó ayer una controvertida ley que permite usar la fuerza contra quien represente una amenaza a su seguridad en un lugar público, normativa calificada por sus críticos como propia del Lejano Oeste.
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Bush, hermano menor del presidente de EE.UU., George W. Bush, y mencionado como uno de los presidenciables del Partido Republicano, rubricó la normativa aprobada recientemente por la Asamblea Legislativa estadual y que contó con el apoyo de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).
La ley, que entrará en vigor a partir del 1 de octubre, establece que los ciudadanos pueden recurrir a la violencia, incluyendo «la fuerza mortal», en un lugar público si creen razonablemente que corren peligro de morir o de sufrir graves daños, aun si tienen una posibilidad de fuga.
Están excluidas de esta ley las personas que reclamen defensa propia cuando estén cometiendo un delito y aquellas que disparen a policías y otros agentes que se identifiquen como tales. En Florida, los ciudadanos ya tenían derecho a disparar a matar si un desconocido penetraba en su propiedad, bien fuera de su residencia o su vehículo, pero debían replegarse si eran atacados en la calle.
La Cámara de Representantes estadual aprobó el proyecto con 94 votos a favor y 20 en contra, mientras que el Senado lo sancionó de manera unánime. El Congreso local tiene mayoría republicana.
Los opositores a la medida argumentan que se le está otorgando una «licencia para matar» a quienes poseen armas, y otros dijeron que es una manera de «degradar la vida». Dan Gelber, representante demócrata, expresó recientemente que es «irónico que la Cámara de Representantes degrade la vida con este proyecto cuando habla sobre la cultura de la vida».
Su colega republicano y patrocinador de la ley, Dennis Baxley, dijo que se protege a los ciudadanos que respetan las leyes y les permite afrontar a sus atacantes.
«Si me atacan, no debo tener la obligación de retroceder. Esa es un buena forma de recibir un balazo por la espalda», expresó el congresista.
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