Fin de semana sangriento en Egipto: al menos 80 muertos
-
Elecciones en Perú: extienden el horario de votación por demoras en la apertura de mesas
-
Cerraron los comicios en Hungría con una participación histórica
La escalada de violencia en Egipto dejó 80 muertos en los últimos días.
El presidente de facto, Adly Mansour, emitió un decreto que concede a su primer ministro, Hazem Beblawy, el poder de autorizar al Ejército a arrestar a civiles, sin intervención policial ni judicial, según informó el diario estatal Al Ahram.
El decreto también le concede al premier de facto el poder de suspender cualquier veredicto judicial, con excepción de los casos de asesinato, que sólo podrán ser rescindidos por la Corte de Seguridad Nacional de Emergencia, una corte ad hoc.
Además, Ibrahim, el ministro del Interior de facto, había adelantado que reestructurarán el aparato de Seguridad Nacional, que sustituyó a la temida Seguridad del Estado, símbolo de la represión del gobierno del depuesto Hosni Mubarak.
Según explicó, restablecerán el departamento de actividades religiosas, una oficina que había sido eliminada por Mursi por considerarla un símbolo de la persecución que existía contra los grupos religiosos, entre ellos los Hermanos Musulmanes.
Este movimiento islamista y conservador fue perseguido durante décadas en Egipto, y tras el levantamiento popular que derrocó al ex presidente Hosni Mubarak en 2011, se convirtió en la principal base de apoyo popular para el candidato que ganó al año siguente las primeras elecciones democráticas en el país, Mursi.
La reestructuración del aparato represivo del Estado provocó el repudio no sólo de los islamistas, sino de algunos aliados del gobierno golpista.
Uno de los más enfáticos fue la plataforma civil Tamarrod (rebelión), el movimiento de jóvenes que lideró las multitudinarias marchas en contra del gobierno de Mursi en la víspera del golpe.
"La revolución del 25 de enero (del 2011, contra Mubarak) y su réplica del pasado 30 de junio se celebraron para lograr la libertad para todos los egipcios y no para hacer frente a una cierta corriente", aseguró el vocero del movimiento, Mahmud Badr, a través de un comunicado, informó EFE.
Con el correr de las horas, la tensión se volvía más palpable en El Cairo y en el resto del país.
La jornada de ayer había dejado un tendal de muertos y heridos -según la cifra oficial del Ministerio de Salud de facto, al menos 80 muertos en El Cairo y cerca de 800 heridos en todo el país- y una sensación de que el país caminaba con paso certero hacia un derrame de sangre masivo.
En las últimas horas, nuevos enfrentamientos entre partidarios y opositores al golpe de Estado dejaron un saldo de un muerto y 28 heridos.
Según la agencia de noticias oficial Mena, los choques comenzaron cuando un grupo de hombres leales al presidente derrocado dispararon contra la iglesia de Mar Girgis en la ciudad de Port Said, en el norte de Egipto.
Los islamistas, que participaban del funeral de una de las víctimas de la represión del gobierno golpista, destruyeron varios vehículos civiles y policiales, y, según Mena, dispararon contra las personas reunidas frente a la iglesia, entre ellas un joven de 18 años que falleció por un tiro en la espalda.
Desde el gobierno golpista repudiaron los ataques en Port Said y "lamentaron" la violencia de ayer, pero advirtieron que no se puede "sacar del contexto de terrorismo" que está viviendo el país, según explicó uno de los asesores del presidente Mansour, Mostafa Hegazy, según Al Ahram.
En esa misma sintonía, el ministro del Interior de facto prometió que "pronto se ocuparán de los dos acampes" que mantienen desde hace casi un mes los Hermanos Musulmanes y otros grupos islamistas en El Cairo en protesta contra el golpe.
En medio de este clima de amenazas, temores e incertidumbre, la representante de la Unión Europea para Asuntos Internacionales, Catherine Ashton, llegará a El Cairo para reunirse con las máximas autoridades golpistas e intentar frenar la escalada de violencia de los últimos días.



Dejá tu comentario