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En medio de un intenso debate, apenas concurrieron a la consulta el 25,9 por ciento del padrón habilitado para pronunciarse por la aprobación o desaprobación de la ley.
Este resultado supone un triunfo del papa Benedicto XVI, quien abogó abiertamente por la abstención, y de los partidos de centroderecha y una derrota de las agrupaciones de izquierda y de diversos grupos sociales y feministas.
El Papa había pedido a los católicos hace unos días "abstenerse de aquello que Dios odia".
Para lograr validez, el referendo necesitaba el 50 por ciento más uno de la totalidad de las voluntades de las personas habilitadas para votar, unas 50 millones.
Entre quienes votaron, aproximadamente uno de cada cuatro habilitados, predominó la aprobación a la iniciativa, entre 70 y 90 por ciento, según los resultados parciales y por región.
La consulta pretendía derogar los cuatro puntos más controvertidos de la ley de fecundación asistida aprobada por el Parlamento italiano y considerada la más restrictiva de Europa.
Entre ellos estaban la prohibición de la investigación con células madre y congelación de embriones, el veto al uso de semen y óvulos ajenos a la pareja, el acceso a la fecundación asistida sólo a parejas estériles y la equiparación de los derechos del embrión con los de la persona nacida.
La Iglesia había hecho una incisiva campaña por la abstención, en la que participó de forma muy activa la Conferencia Episcopal italiana, encabezada por el cardenal Camilo Ruini, mientras que los partidos de la derecha también respaldaban esta postura.
Por el "sí" a la modificación de la ley apostaban formaciones como el Partido Radical del veterano Marco Panella y la oposición de centroizquierda, con la excepción de algunos líderes como Francesco Rutelli, ex alcalde de Roma y dirigente de La Margarita, que se pronunció públicamente por la abstención.
La Iglesia Católica abogó abiertamente por la abstención, mientras formaciones de centro-izquierda, civiles y feministas se decantaban a favor del "sí".
"El resultado representa una dura derrota para los promotores de la consulta, como reconoció Daniele Capezzone, secretario de los Radicales italianos, partido que recopiló las 500.000 firmas necesarias para convocar el referendo.
"Hemos perdido, y hemos perdido de forma muy dura", admitió Daniele Capezzone.
El dirigente es secretario del partido radical italiano que se encargó de recopilar las 500.000 firmas necesarias para convocar al referendo.
El jefe de gobierno, Silvio Berlusconi, que durante el intenso debate previo al referendo se mantuvo al margen, explicó que lo hizo "para no dividir al país sobre un problema de conciencia".
"Callé entonces y no quiero hacer comentarios tampoco ahora, después de que los electores han demostrado esta vez también que saben juzgar de manera independiente", agregó Berlusconi.
Por su parte el líder de la derechista Alianza Nacional, Gianfranco Fini, vicepresidente del gobierno y ministro de Relaciones Exteriores, provocó una polémica al pronunciarse contra la abstención y anunciar su decisión de votar -tres "sí" y un "no" a las cuatro preguntas del referendo.
Hoy, luego de conocerse el fracaso de la consulta, Fini aseguró que no tiene ninguna intención de renunciar a su cargo.
"Tengo la certeza de haber actuado según mi conciencia", dijo el canciller, tras precisar: "No me pregunté nunca si votar era políticamente útil sino si era moralmente justo".
Por su parte, la subsecretaria de relaciones exteriores, Margherita Bonivier aseguró: "no me pidan que interprete un fracaso que es extremadamente doloroso; creo que la batalla merecía hacerse y expresó su temor de que ahora pueda tocarse la ley del aborto.
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