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26 de abril 2007 - 00:00

Francia: líder moderado no pacta con Sarkozy ni Royal

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François Bayrou ayer al llegar en medio de una nube de periodistas y fotógrafos al salón de París donde daría su esperada conferencia de prensa. Sus electores se dividirán entre izquierda y derecha en el ballottage, por lo que una definición tajante de apoyo a uno u otro sector le resultará imposible.
El líder centrista François Bayrou rehusó ayer dar una consigna de voto a los casi siete millones de franceses que lo apoyaron en la primera ronda de las presidenciales y por los que compiten la socialista Ségolène Royal y el conservador Nicolas Sarkozy, pero se mostró mucho más crítico con él que con ella.

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«Sin segundas intenciones», Bayrou aceptó el diálogo que Royal le había propuesto el pasado lunes en sus intentos por hacerse con el máximo número de votos centristas que necesita para el duelo final con Sarkozy el 6 de mayo.

Apenas había terminado de hablar Bayrou, cuando Royal le propuso debatir con ella mañana ante la prensa regional para «aclarar» puntos de su «pacto presidencial» y eliminar «ambigüedades y malas interpretaciones», a la vez que destacó «fuertes convergencias» con las posiciones expuestas por el líder centrista. El entorno de Bayrou hizo saber luego que preferiría un debate televisado.

  • Nuevo partido

  • En una muy concurrida rueda de prensa en París, Bayrou anunció también la creación de un nuevo Partido Demócrata, que reemplazará a su UDF (Unión por la Democracia Francesa) y que presentará candidatos en las 577 circunscripciones electorales en las legislativas de junio.

    Bayrou, de 56 años y que tienelos ojos puestos en las presidenciales de 2012, hizo un diagnóstico de las crisis « democrática», «social» y de crecimiento económico de Francia, a las que, dijo, no responden los proyectos de los dos finalistas.

    «En el cara a cara sempiterno de la derecha sempiterna y de la izquierda sempiterna», Sarkozy y Royal «no van a reparar sino que pueden agravar uno u otro» de los males de la sociedad, indicó.

    Pero dejó la puerta abierta a Royal, que llegó segunda (25,87% de los votos) el pasado domingo, si bien señaló con el dedo los cambios oportunistas del Partido Socialista hechos hacia él desde entonces.

    Bayrou -impedido de acordar formalmente con uno u otra ya que su electorado inevitablemente se dividirá «de facto» entre ambos- reservó sus críticas más virulentas al candidato de la conservadora UMP, que llegó primero el domingo con 31,18% de los votos pero cuya ventaja sobre Royal se acortó a dos puntos según un sondeo difundido ayer.

    Por su «proximidad» con el mundo de los negocios y las potencias mediáticas y su «afición a la intimidación y la amenaza», Sarkozy «va a concentrar los poderes como nunca antes» y bien puede agravar «los desgarrones del tejido social», dijo Bayrou.

    Royal le parece «mejor intencionada» en materia de democracia y «mas atenta» al tejido social, pero su programa de intervencionismo estatal va en contra de lo que necesita la economía francesa, enfatizó.

    A los dos, Bayrou les reprochó sus propuestas de aumento del gasto público o de baja impuestos, que agravarían los desequilibrios del déficit y la deuda pública.

    Si bien se negó a decir cuál de los dos plantea el mayor «riesgo», insinuó que es Sarkozy y que no votará por él. «Hoy por hoy no sé qué haré el 6 de mayo. Pero empiezo a saber lo que no haré», declaró.

    En un guiño a Royal, dijo que si de aquí a entonces «se producen evoluciones, en particular tras los debates que podamos tener», entonces se expresará «para decir por quién voto».

    Bayrou dijo que también estaría dispuesto a debatir con Sarkozy, algo que éste rechazó.

  • Confianza

    Aunque la UDF, históricamente aliada con la derecha, tiene apenas 30 diputados, a cuya reelección la UMP (Unión por un Movimiento Popular) puede poner trabas, el líder centrista se mostró confiado de cara a las legislativas para su nuevo Partido Demócrata, que define como un «contrapoder».

    La negativa de Bayrou a dar consignas de voto fue denunciada como «irresponsable» por el presidente de la Cámara de los Diputados, Patrick Ollier (UMP), quien invitó a los electores de centroderecha que «creyeron en el cambio propuesto» por Bayrou a pensarlo muy bien antes de «mezclar sus votos con los 3,8 millones de electores» de la ultraizquierda y los verdes.

    El portavoz de la ultraizquierdista Liga Comunista Revolucionaria, Alain Krivine, criticó en tanto la apertura de Royal hacia Bayrou que, dijo, puede «desmovilizar a toda una parte de la izquierda».

    Pese a todo, Sarkozy tuvo un motivo para alegrarse: el líder conservador Philippe de Villiers, que en la primera vuelta del domingo obtuvo 2,23% de los sufragios, invitó ayer a sus electores a votar por él en el ballottage.
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