Francia: Sarkozy, castings para una inmigración elegida

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El presidente Nicolas Sarkozy quiere seleccionar a los futuros inmigrantes como en un casting. Recibirlos con fines estrictamente laborales mediante cuotas y hacerlos comulgar con los valores republicanos locales.

De hecho, el ministro para la Inmigración y la Identidad, Brice Hortefeux, redactó una polémica ley que restringe las condiciones de reagrupamiento familiar, establece pruebas de ADN para verificar la filiación de los aspirantes a la reunificación familiar y hostiga la inmigración ilegal con el cierre de las casas de recepción de emergencia. Estos eran los aspectos más polémicos de un texto al que la presión del ala moderada del gobierno conservador obligó a introducir matices importantes.

Las pruebas de ADN, por ejemplo, sólo podrán hacerse por orden judicial y a título experimental, mientras que las casas de acogida conservan todavía chances de permanecer abiertas.

El esquema de Sarkozy, incompatible con la idea de una regularización masiva, se articula entres cláusulas. Primera: el inmigrante que pretenda reunir a sus parientes directos --hijos y cónyuge- deberá acreditar una renta mensual mínima de unos 1.200 euros. Segunda: los familiares convocados en Francia están obligados a superar en sus países de origen un examen de lengua francesa y un curso que demuestre su comunión con los valores franceses. Tercera: un juez competente podrá dictaminar la confiscación de las ayudas públicas en caso de demostrarse que los padres no favorezcan la «buena integración de sus hijos recién llegados a Francia», según escribió Hortefeux.

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