Miles de uruguayos residentes en Argentina y en el exterior viajan para votar en el balotage

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El voto en Uruguay es obligatorio pero es el único país de América Latina que exige sufragar en su territorio.

En los últimos días, miles de uruguayos residentes en Argentina, pero también en otros países sudamericanos y europeos, llegaron a Uruguay para participar en el crucial balotaje de este domingo, un aluvión de electores frenteamplistas cuya participación cimenta el sueño del oficialista Frente Amplio (FA) para revertir la tendencia que augura su salida del poder luego de 15 años.

El voto en Uruguay es obligatorio pero es el único país de América Latina que exige sufragar en su territorio, a diferencia del resto de las naciones vecinas donde los no residentes pueden votar (previa inscripción en el padrón consular) en el Consulado del país donde residen.

Durante sus 15 años en el Gobierno el FA buscó reformar ese aspecto de la ley electoral pero chocó con la reticencia explicita de la oposición, que argumentaba que eso favorecería a la formación izquierdista aduciendo que los uruguayos en el exterior son mayoritariamente progresistas.

Entre el viernes y hoy miles de uruguayos residentes en la Argentina llegaron en ferrys al puerto de Montevideo o en micros a la terminal Tres Cruces de la capital o cruzaron las fronteras en autos y combis.

En las terminales, fueron recibidos con pancartas y las coloridas banderas blancas, azules y rojas del FA y carteles reclamando por el voto extraterritorial por familiares y militantes.

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"El FA existe como fuerza política extraterritorial organiza y gestiona estos desplazamientos que fueron cambiando con el tiempo, diferentes redes argentinas siempre presentes. Sin embargo, no es el único partido uruguayo organizado en Argentina, pero si el único que sigue trabajando fuerte", le dijo a Télam la investigadora argentina Silvina Merenson, doctorada en Ciencias Sociales y con una maestría en Antropología Social.

Por estos días, Merenson finalizaba una extensa investigacion que se transformará en libro sobre el fenómeno "Voto Buquebus", para entender por qué el caso uruguayo es la contratara de las teorías que asocian al migrante con el desinterés por las elecciones de sus países de origen.

En su trabajo, Merenson realizó estudios de campo centradas en cuatro procesos electorales en Uruguay desde 2010 comparando otras prácticas políticas internacionales.

"El resto lo reconstruimos a través de investigación, los viajes del electorado uruguayo residentes en Argentina organizados desde el primer proceso electoral después de la dictadura en 1984", confió.

Para la investigadora del Conicet el traslado de los uruguayos residentes en Argentina "es algo más grande que el traslado para votar, los barcos no se llenan por arte de magia, hay toda una trama para trasladar ideas, recursos y claramente votos. El viaje es la culminación de un proceso mucho mayor que empieza mucho antes", analizó en dialogo con Télam.

"En la primera vuelta viajaron cerca de 7.000 residentes uruguayos en Argentina. Para este balotaje todos nos movilizamos mucho más, esperábamos a unas 15.000 personas pero nos quedamos cortos y superaremos ampliamente ese número", afirmó en el montevideano barrio de Malvin, Jorge Aguirre, uruguayo que reside en la zona oeste del conurbano bonaerense desde hace 45 años.

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Para incrementar el número de no residentes que participen de la elección fueron fundamental los aportes económicos de los militantes del FA en Uruguay que organizaron colectas y conciertos para juntar dinero, pero también haber logrado que las empresas de los ferrys que unen Buenos Aires y Montevideo realizaran para este fin de semana descuentos sustanciales a los uruguayos radicados en Argentina, destacó.

Aguirre, de 77 años, milita en el FA desde hace décadas y se encarga de organizar junto a otros de sus compatriotas los viajes de los electores en cada elección.

Con lo recaudado en Uruguay, el FA entrega vouchers para reducir o financiar por completo el pasaje a electores que no pueden costear su traslado. Además, fleta micros que salen desde distintos puntos del Gran Buenos Aires hacia los departamentos del noreste y norte de Uruguay.

"Tengo esperanza en que se dé vuelta el resultado, estoy confiado en que los uruguayos no nos vamos a dejar llevar por el desgaste de los 15 años en el poder del FA ni por algunos pasos en falso que se dieron en estos últimos años. Es un modelo de país que está en juego", afirmó Germán Irazusta, arquitecto y quien reside en la ciudad francesa de Lyon.

"Vine especialmente para la primera vuelta y me quedé, gastando todos mis días de vacaciones para aportar mi granito de arena en esta elección que sabíamos sería muy reñida, agregó Irazusta, de 31 años.

El FA fue por quinta vez consecutiva la fuerza más votada en la primera vuelta del 27 de octubre (39,01% equivalente a 949.376 votos), pero por la pérdida de muchos electores necesita del voto procedente del exterior para crecer y aspirar a realizar un "maracanazo", en alusión a la mítica hazaña de la selección uruguaya de fútbol que en 1950, contra todo pronóstico, dio vuelta la final del Mundial ante Brasil en Río de Janeiro.

"Un punto porcentual equivale a 12.000 y 15.000 votos, dependiendo de cuanta gente vaya a votar", aseguró la investigadora y escritora argentina.

Merenson recordó que en balotaje del 29 de octubre de 2004 el FA no contaba con el caudal de votos para llegar a la Presidencia. La diferencia era tan estrecha que dos puntos porcentuales podrían inclinar la balanza en favor a Tabaré Vázquez, que sorprendió al convertirse en el primer presidente de izquierda en Uruguay con el 50,4%.

"Cerca de 50 mil uruguayos procedentes del exterior llegaron al país. A ellos se atribuyó ese pequeño margen que evitó el balotaje", escribió Merenson hace tiempo en el portal Anfibia.

Un escenario con características similares pero de mayor amplitud al del 2004 es el que necesita el FA para encadenar un cuarto mandato.

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