7 de abril 2004 - 00:00

Frustraron un atentado químico en Londres

Tony Blair
Tony Blair
Londres (ANSA, EFE, El Mundo) - Scotland Yard logró desbaratar un ataque químico a gran escala con gas venenoso en el subterráneo de Londres y en el aeropuerto internacional de Gatwick, una acción atribuida a grupos cercanos a Al-Qaeda que constituye la peor pesadilla para los servicios secretos occidentales.

La noticia, que causó ayer fuerte preocupación, se conoció tras el arresto la semana pasada de nueve británicos de origen paquistaní y el hallazgo de media tonelada de material explosivo.

Según el espionaje exterior británico MI-6, el plan terrorista buscaba lanzar los gases letales dentro del «tube» londinense y el aeropuerto de la capital británica, causando la muerte instantánea de cientos de pasajeros y transeúntes.

Un atentado terrorista con material químico no tiene precedentes en Occidente.
El único antecedente de este tipo de acción fue el ataque con el gas venenoso sarín en el subte de Tokio, que dejó 12 muertos y miles de intoxicados el 20 de marzo de 1995.

La noticia fue dada a conocer ayer a la cadena de televisión estadounidense ABC por expertos antiterroristas de Scotland Yard y el MI-6. Según el informe, el grupo terrorista obtuvo un químico llamado tetróxido de osmio, que produce gases venenosos y causa ataques asmáticos letales para el ser humano.

Sin embargo, efectivos del MI-6 y el servicio secreto del gobierno británico GCHQ, interceptaron a través del centro de escuchas electrónicas llamadas de los grupos terroristas en Inglaterra y alertaron rápidamente a las autoridades en Londres sobre el plan terrorista.

• Confirmación

Los expertos explicaron que cientos de personas podrían haber muerto en la explosión de la bomba química, mientras que decenas habrían sobrevivido con lesiones respiratorias graves.

Por su parte, un portavoz de los servicios de inteligencia británicos confirmó al periódico de Londres «Evening Standard»:
«No queremos dar detalles de ese plan terrorista, pero lo único que podemos decir es que logramos desactivar el grupo».

La noticia se conoció una semana después que Scotland Yard lograra arrestar a nueve británicos de origen paquistaní en una extensa redada en 24 localidades del sur de Inglaterra realizada por más de 700 agentes antiterroristas.

La policía también incautó media tonelada de fertilizante de nitrato de amoníaco, que podría haber sido usado para la deflagración y que ya fue utilizado en los ataques a las Torres Gemelas (1993), Oklahoma (1998), Bali (2002) y Estambul (2003), que provocaron cientos de muertos y heridos.

Gran Bretaña lanzó su nivel de alerta máximo de seguridad, con el despliegue de policías de « incógnito» en el subterráneo de Londres, trenes suburbanos, aeropuertos, pubs y restoranes del país, como consecuencia de los atentados con bomba en Madrid, el 11 de marzo último.


También lanzó una campaña publicitaria alertando a la población para que esté «muy vigilante» ante la presencia de paquetes y mochilas sospechosasabandonadas en el sistema de transporte público del país.

En las últimas semanas, el alto comisionado para Scotland Yard,
John Stevens, afirmó que «será inevitable» que Londres sea atacada, en tanto el alcalde de la capital británica, Ken Livingstone, admitió que «sería un milagro» si la ciudad no es blanco de atentados terroristas.

• Polémica

Por otra parte, en un hecho que también inquieta a las autoridades antiterroristas, crece la polémica por las irregularidades detectadas en el servicio de inmigración, que permitió la entrada al Reino Unido de personas con documentación falsa.

El primer ministro,
Tony Blair, pidió ayer «sensatez y perspectiva» a la hora de analizar la crisis sobre inmigración. Tras una reunión de urgencia celebrada ayer a la tarde en su despacho de Downing Street, Blair dijo en una rueda de prensa que la mayoría de los inmigrantes llegan y se quedan legalmente en el país y son necesarios para la prosperidad económica.

Sin embargo, también advirtió que su gobierno «no tolerará abusos del sistema» y pondrá en marcha una serie de medidas para frenar los casos fraudulentos.

El ministro de Interior,
David Blunkett, anunció que se revisarán las estadísticas sobre solicitudes de asilo, se creará una unidad en el gobierno para supervisar los controles migratorios y se aumentará el control sobre los casos de supuestos estudiantes y de matrimonios arreglados con gente de otros países.

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