Xi felicitó al fin a Biden, mientras animó a las Fuerzas Armadas de China a "ganar guerras"

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Abogó por una mejora de las relaciones entre Pekín y Washington, llevadas al límite en la era Trump. Sin embargo, la competencia es un rasgo estructural de la política mundial. En ese marco se inscribe un relanzamiento del aparato militar.

Pekín - Justo en el día en que felicitó por primera vez a Joseph Biden y lo reconoció como presidente electo de Estados Unidos, el jefe de Estado chino, Xi Jinping, ordenó a las Fuerzas Armadas reforzar su adiestramiento en condiciones de combate reales para aumentar su capacidad de ganar guerras.

Xi, secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh), formuló la orden en una reunión sobre el adiestramiento de la Comisión Militar Central, que preside en tanto comandante en jefe.

En su reconocimiento de Biden, el líder chino señaló que Estados Unidos y China “deben comprometerse a no buscar conflictos ni confrontaciones, al respeto mutuo y a un espíritu de cooperación”, con lo que marcó un contrapunto tácito respecto del modo negativo en que se ha desarrollado la relación bilateral durante los años de Donald Trump.

En una nota difundida por la agencia oficial Xinhua, señaló que “promover el desarrollo saludable y estable de las relaciones entre China y Estados Unidos no solo redunda en los intereses fundamentales de ambos pueblos, sino que también satisface las expectativas comunes de la comunidad internacional”.

En ese sentido, expresó su deseo de que “ambas partes defiendan el espíritu de no conflicto, no confrontación, respeto mutuo y cooperación mientras gestionan y controlan las disputas”.

Trump aprobó el lunes a última hora que su Gobierno asista al equipo de transición de Biden, aunque sin reconocer su derrota y mientras insiste en una batalla legal para impugnar los resultados que, según los especialistas, no tiene posibilidad alguna de éxito.

Frente a ese panorama de crisis institucional en Estados Unidos, algunos líderes mundiales fueron cautos a la hora de reconocer la victoria del candidato demócrata. Xi, de hecho, no había enviado sus felicitaciones, aunque el 13 de noviembre, un vocero de la Cancillería china, sin nombrar al mandatario, ofreció las felicitaciones de Pekín al demócrata y a su compañera de fórmula Kamala Harris.

Con todo, este señaló en ese momento que el resultado de las elecciones se “determinaría de acuerdo con las leyes y procedimientos estadounidenses”.

Además, el vicepresidente chino, Wang Qishan, le envió un mensaje de felicitación a Harris.

Pese a los gestos de buena voluntad, las palabras no ocultan la existencia de una competencia lanzada entre una potencia vigente, como Estados Unidos, y una emergente, como china.

En ese sentido, Xi Jinping ratificó la implementación del pensamiento del partido sobre el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas.

Xi, promotor del ambicioso plan chino de modernización del aparato militar, pidió a la institución un sistema de adiestramiento de nuevo tipo y un fuerte apoyo al objetivo del PCCh de construir Fuerzas Armadas más fuertes para la nueva era.

Subrayando el refuerzo del liderazgo comunista sobre el adiestramiento militar, el presidente pidió esfuerzos para “llevar a cabo un verdadero adiestramiento orientado al combate”.

Un total de diez unidades militares y 23 individuos fueron elogiados por el trabajo en el adiestramiento militar durante la reunión, lo que les valió premios de Xi y altos oficiales militares.

En los últimos años, las Fuerzas Armadas chinas fueron reducidas en 300.000 soldados, hasta dos millones, pero a cambio de una fuerte modernización y equipamiento con aviones, naves y misiles supersónicos.

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