Fuerzas vivas de 4 provincias bolivianas fuertes en huelga
La fuerte dispersión de los partidos moderados hizo que desde el mismo triunfo electoral de Evo Morales se supiera que la oposición a su gobierno de izquierda saldría de las regiones bolivianas. Particularmente de las más ricas, que ya no toleran el sistema unitario local, al que ven como un lastre para su desarrollo. No sorprende entonces que, justo cuando el gobierno enfrenta su momento más difícil, las cuatro provincias más poderosas planteen su primera acción conjunta de protesta. La intención oficial de disolver los poderes del Estado no bien se apruebe la nueva Constitución y su rechazo a las autonomías locales serán los ejes del primer desafío opositor fuerte al gobierno, que se traducirá este viernes en una huelga.
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Evo Morales, en esta foto de archivo, se lleva una hoja de coca a la boca. Su plataforma política y económica radical le impide concertar con la oposición y con las regiones autonomistas.
Los seguidores de Morales (que tiene 137 de los 255 escaños) decidieron que la Constituyente tome decisiones por mayoría simple, en vez de los dos tercios que establece la actual Carta Magna, y la ley de convocatoria de la Asamblea. Además calificaron la Constituyente de plenipotenciaria -«originaria», en el argot político boliviano-, con poderes plenos sobre todas las instituciones estatales, en lo que la oposición ve un intento de Morales de dar un «autogolpe» por su promesa de disolver los poderes del Estado.
Los líderes regionales acordaron denunciar ante la comunidad internacional «la conductatotalitaria del gobierno» y solicitar la presencia de una comisión de organismos extranjeros a los que se pedirá que garanticen el respeto a los derechos humanos y al funcionamiento legal de la asamblea.
Por su parte, el presidente del comité cívico de Santa Cruz, la región más próspera del país, Germán Antelo, dijo que los constituyentes de esos departamentos quedan en libertad de decidir si concurren nuevamente a las sesiones de la asamblea. La Constituyente con la que Morales pretende «refundar Bolivia» cumple hoy un mes de sesiones en el que no ha logrado ningún consenso.
Los líderes de esas regiones reclaman también que el gobierno respete el resultado del referéndum del 2 de julio pasado. Casi dos tercios del electorado de esos departamentos votó a favor de un régimen autonómico, al que el MAS se opone, y los otros cinco se inclinaron por el «no».
La amenaza de huelga en las cuatro regiones más ricas del país provocó fuertes reacciones. «Para nosotros se trata no de un movimiento cívico sino de una reunión política y partidaria a la que concurrieron masivamente militantes de Podemos», reaccionó el vocero presidencial, Alex Contreras.
El MAS convocó, también en Santa Cruz, a un cónclave de congresistas y constituyentes de estas cuatro regiones y de su filiación a una reunión contestataria.
Complicando más la crisis, los cocaleros de los Yungas (sector cercano a Morales), valles agrícolas cerca de La Paz, advirtieron con alzarse en armas si fracasa la Constituyente, mientras que la matriz sindical Central Obrera Boliviana denunciaba «una clara intención de dividir al país por lo que los trabajadores saldremos al frente», según su líder Pedro Montes.
El jefe asambleísta del MAS, Roberto Aguilar, proclamó que la intención de los líderes y congresistas de las regiones alzadas contra Morales «es de mostrar una imagen totalmente distorsionada para que, sobre esa base, los intereses extranjeros, incluso los intereses oligárquicos internos, puedan crear un espacio de incertidumbre nacional».
Un portavoz de Podemos, el senador conservador Carlos Börth, contestó que «ésta no es una posición política, no es una demanda sectorial ni sectaria; es una demanda legalista, constitucional y de preservación del sistema democrático».




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