Gadafi reiteró que no se irá de Libia, mientras la OTAN y rebeldes rechazaron negociar salida
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El líder libio, Muamar Gadafi, reiteró que no piensa abandonar el gobierno.
"Podemos solucionar nuestros problemas entre libios sin pelearnos; retiren sus flotas y aviones", dijo dirigiéndose a la OTAN. La OTAN rechazó la propuesta de negociación. "No necesitamos palabras, sino acciones", declaró un responsable de la Alianza Atlántica.
"La resolución (del Consejo de Seguridad de la ONU) 1973 llama explícitamente a acabar con los ataques y los abusos a civiles. El régimen anunció varios alto el fuego y continúa atacando ciudades y civiles", agregó.
El Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes libios, también rechazó la opción de negociar con Gadafi. "El tiempo de los compromisos ha acabado", indicó el portavoz del CNT, Abdel Hafiz Ghoga.
Francia y Estados Unidos, junto con Gran Bretaña, encabezaron las operaciones militares iniciadas en Libia el 19 de marzo al amparo de una resolución de la ONU. El mando de las operaciones pasó a la Alianza Atlántica a finales de marzo.
En el terreno, por la noche, tres explosiones se escucharon en el sector de Bab al Aziziya en Trípoli, en donde está el complejo de Gadafi, luego de que aviones de la OTAN sobrevolaran la zona.
Durante el día se produjeron intensos combates en el aeropuerto de Misrata, a 200 km al este de Trípoli, donde se escucharon frecuentes y violentas explosiones y ráfagas de ametralladora de grueso calibre. Al igual que el viernes, algunos tanques de las fuerzas del régimen intentaban avanzar hacia la ciudad provenientes del aeropuerto, que controlan. El aeropuerto está situado a 2 km al suroeste de la ciudad. Según varias fuentes 10 personas murieron y unas 20 resultaron heridas.
También se escucharon explosiones a lo lejos. La red de telefonía móvil, interrumpida en Misrata el 16 de marzo, volvió a funcionar. Los barcos de la OTAN neutralizaron por su lado las minas submarinas colocadas por las fuerzas de Gadafi en el puerto de Misrata.
Un barco de ayuda humanitaria está aún bloqueado en el puerto, mientras que otros tres esperan la aprobación de la OTAN para atracar, según un miembro de la ONG Mercy Corps.
Más al oeste, los insurgentes seguían controlando el puesto de Dehiba, en la frontera con Túnez. La OTAN anunció que destruyó 13 depósitos de municiones y un vehículo blindado de transporte en esta zona montañosa de mayoría berebere y esencialmente detrás de la causa de los rebeldes.
Los rebeldes denunciaron que miembros de las fuerzas gubernamentales libias asaltaron la localidad de Jalo, un oasis en el desierto a unos 300 km al sur del bastión rebelde de Bengasi, y mataron a seis civiles.
El ataque se produjo y las tropas del régimen continuaron avanzando hacia el norte, en dirección a la ciudad fantasma de Ajdabiya, a unos 150 km de distancia.
Finalmente más de 400 representantes de la tribus fieles al régimen de Gadafi afirmaron en un comunicado que se aprestaban a dirigirse a Bengasi para reunirse con las tribus de las ciudades controladas por los rebeldes en vistas de "una reconciliación".


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