La senadora Hillary Clinton dijo en sus últimas apariciones de
campaña que está preparada para enfrentar la amenaza de
Osama bin Laden y del terrorismo. Además, aseguró que
podría «destruir totalmente a Irán» si ese país ataca a Israel.
Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - La senadora Hillary Clinton se impuso ayer en la primaria demócrata en Pensilvania a su rival Barack Obama, en un estado crucial para mantener la esperanza de convertirse en candidata por los comicios presidenciales estadounidenses de noviembre.
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Con 158 delegados en juego, Pensilvania era el premio mayor de lo que queda de la temporada de internas, que culmina el 3 de junio próximo. Al cierre de esta edición, la ex primera dama obtenía 54% y Obama 46%, con 49% de las mesas escrutadas.
Analistas consideraron que Clinton necesitaba un triunfo aplastante para frenar los llamados a que abandone la carrera y no desangre al partido con una lucha que, por ahora, sólo parece favorecer a los republicanos.
Pero la ex primera dama dijo en las afueras de Filadelfia, antes de la votación, que un simple triunfo sería suficiente. «Creo que una victoria bajo cualquier circunstancia es un logro impresionante», indicó la senadora por Nueva York.
Obama ya había adelantado que no esperaba triunfar en Pensilvania -algo que hubiera dejado a Clinton prácticamente fuera de carrera-, pero que esperaba perder por poco y no por los 20 puntos de ventaja que llegó a tener su rival en los sondeos.
«Es una tarea cuesta arriba», dijo Obama. «Siempre pensé que teníamos una posibilidad», señaló, con todo, sin perder optimismo.
Clinton necesitaba una bocanada de aire para ganar impulso de cara a las próximas internas en Indiana y Carolina del Norte, el próximo 6 de mayo, en las que Obama es favorito.
Pese a la resurrección de ayer, la senadora sigue en la interna caminando por la cornisa. En su puja de ya cuatro meses, Clinton ganó menos elecciones, menos delegados y menos votos totales, y además pierde en la crucial y multimillonariabatalla de recaudaciónde fondos. Aunque aún puede alcanzar a su rival, quien la supera por un escaso margen de delegados.
Deseo
Varios líderes nacionales del partido manifestaron su deseo de que el candidato se decida cuanto antes para no llegar divididos a la convención nacional demócrata de agosto, en la que se proclamará formalmente al aspirante presidencial de la formación, según el número de delegados y superdelegados ( funcionarios y notables del partido) que reúna. Estos referentes sostuvieron que una lucha tan larga desmoraliza a las bases demócratas y mejora las chances de la oposición republicana, que está unida tras un candidato ya definido, el senador por Arizona John McCain. Las elecciones presidenciales, de las que surgirá el sucesor del republicano George W. Bush, serán el 4 de noviembre.
Según indicaron los medios locales, muchos votantes confesaron haber cambiado su afiliación partidaria para poder participar de estas elecciones. Cerca de la mitad de los electores «nuevos» eran republicanos.
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