De acuerdo con el balance provisorio, los demócratas sumaban 45 bancas en el Senado frente a 36 de los republicanos. En la Cámara baja, en tanto, la oposición obtenía 121 escaños contra 67 del oficialismo. Las proyecciones de Decision Desk HQ anticipaban una composición final de 241 representantes demócratas y 194 republicanos, mientras que el Senado quedaría con una mayoría opositora de 52 a 48.
La campaña electoral también estuvo marcada por una inversión publicitaria superior a los u$s11.000 millones y por la participación anticipada de más de 57 millones de personas antes de la jornada central. Entre los estados donde todavía permanecían abiertas algunas de las principales disputas figuraban Texas, Kansas, Iowa, Ohio y Alaska.
Otro de los interrogantes estuvo puesto en la reacción de Trump frente a los resultados. El mandatario cuestionó anteriormente, sin presentar pruebas, la integridad de distintos procesos electorales y siguió el desarrollo del escrutinio desde la Casa Blanca a partir de las 19, hora local, después de realizar una gira de campaña por territorios republicanos.
Los demócratas consiguieron victorias clave en el Senado
Uno de los resultados más importantes para la oposición llegó desde Carolina del Norte, donde el demócrata Roy Cooper derrotó al republicano Michael Whatley y consiguió una banca que hasta ahora estaba en manos del oficialismo. La victoria fue proyectada por Associated Press (AP) y representó el primer escaño que los demócratas lograron arrebatarles a los republicanos en estas elecciones.
Cooper, exgobernador del estado durante dos mandatos, venció a un dirigente que presidió el Comité Nacional Republicano y contó con el respaldo de Trump. Con este resultado, se convirtió en el primer demócrata elegido senador por Carolina del Norte desde 2008. Su trayectoria política incluye 16 años como fiscal general y casi cuatro décadas de actividad pública.
La oposición también consiguió retener bancas en distintos estados de la costa este. Las proyecciones le dieron victorias en Virginia, Massachusetts, Delaware, Nueva Jersey, Rhode Island e Illinois, en los primeros territorios que cerraron sus centros de votación.
En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff consiguió la reelección frente al republicano Mike Collins, mientras que en Virginia Mark Warner obtuvo un cuarto mandato después de derrotar a Bert Mizusawa. La victoria de Warner tuvo un peso particular en un estado con una importante concentración de empleados federales, un sector afectado por los recortes de personal impulsados por Trump al comienzo de su segundo mandato.
También hubo triunfos demócratas en Nuevo México, donde Ben Luján renovó su banca frente a Larry E. Marker, y en Colorado, donde John Hickenlooper derrotó a Mark Baisley y obtuvo un segundo mandato.
Del lado republicano, Ashley Moody ganó la elección al Senado por Florida frente a la demócrata Angie Nixon. La exfiscal general del estado había llegado a la Cámara alta en 2025, cuando Ron DeSantis la designó para reemplazar a Marco Rubio, quien dejó su banca para incorporarse al gabinete de Trump como secretario de Estado.
En Wyoming, Harriet Hageman también se impuso y consiguió el escaño que dejará vacante Cynthia Lummis, quien se retira después de cumplir un mandato.
Florida tendrá al primer gobernador afroamericano de su historia
La disputa por las gobernaciones también dejó resultados relevantes. En Florida, el republicano Byron Donalds derrotó al demócrata David Jolly y quedó encaminado a convertirse en el primer gobernador afroamericano de la historia del estado.
Donalds, congresista federal desde 2021 y aliado de Trump, reemplazará a Ron DeSantis, quien no podía presentarse a otro mandato por los límites constitucionales a la reelección. Su triunfo permitirá que los republicanos mantengan el control de Florida, que no elige a un gobernador demócrata desde 1994.
En la Cámara de Representantes también se registraron victorias para ambos espacios. La demócrata Debbie Wasserman Schultz renovó su banca por el distrito 20 de Florida y consiguió su duodécima reelección. En Ohio, Joyce Beatty retuvo su escaño, mientras que Becca Balint hizo lo propio en Vermont.
Georgia también sumó representantes demócratas. Jasmine Clark ganó en el distrito 13 y Nikema Williams consiguió la reelección por el quinto distrito. Los resultados reflejaron la disputa por ampliar la presencia opositora en la Cámara baja.
Trump cuestionó las encuestas y enfrenta un creciente rechazo
Mientras avanzaba el recuento, Trump aseguró que seguía por Fox News la cobertura de los resultados electorales. Sin embargo, volvió a criticar los sondeos del canal y calificó uno de ellos como "el peor de todos". En su cuenta de Truth Social, acusó al medio de realizar preguntas sesgadas y ofensivas en su contra.
"Cada pregunta es un ataque, y cada respuesta es ‘¡MENTIRA!’", escribió el mandatario, quien sostuvo que se trata de una situación que se repite desde hace años.
El cuestionamiento a las encuestas se produjo en medio de un escenario de desaprobación. Según un relevamiento de AP entre votantes, alrededor de tres cuartas partes de los consultados se declararon enojados o insatisfechos con el rumbo del país, mientras que seis de cada diez desaprobaron la gestión presidencial.
La inflación y el costo de vida estuvieron entre las principales preocupaciones de los votantes estadounidenses.
La economía fue la principal preocupación para cuatro de cada diez electores. Además, el 60% atribuyó los precios elevados principalmente a las políticas de Trump y no a factores externos. La democracia apareció como el segundo tema más mencionado, con tres de cada diez votantes.
El relevamiento también mostró cuestionamientos al funcionamiento del Congreso. Cerca del 70% consideró que los legisladores no hacen lo suficiente para controlar al Poder Ejecutivo y alrededor de tres cuartas partes desaprobaron el desempeño del Senado en esa tarea.
La política exterior tampoco quedó al margen. Aproximadamente seis de cada diez estadounidenses consideraron equivocada la decisión de emprender acciones militares contra Irán. El costo del conflicto superó los 47.100 millones de dólares, según una estimación reciente del Pentágono, y alrededor de un tercio de los votantes sostuvo que la guerra fue un factor determinante al momento de elegir a sus representantes.
El triunfo demócrata sacude a los mercados y crece el temor a una parálisis legislativa en EEUU
La victoria del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos generó incertidumbre entre los inversores, que anticipan mayores controles sobre la inteligencia artificial, las criptomonedas y el sector financiero. Las bolsas internacionales alternaron subas y bajas ante la posibilidad de un bloqueo legislativo entre el Congreso opositor y el gobierno de Donald Trump.
El resultado también encendió alertas por el futuro de las inversiones en centros de datos de IA, el gasto en defensa y la política fiscal estadounidense. Los analistas advierten que una mayor supervisión sobre las empresas tecnológicas podría desacelerar proyectos vinculados con la inteligencia artificial. En las primeras operaciones, los futuros del S&P 500 retrocedieron un 0,5% y los del Nasdaq cayeron un 0,8%. En Asia, las acciones de SoftBank llegaron a desplomarse un 10% y las del fabricante japonés de chips Kioxia perdieron hasta un 15%.
Otro de los focos de preocupación está puesto en las criptomonedas y las negociaciones presupuestarias. El bitcoin llegó a caer un 2,79%, hasta los u$s75.666, mientras que el ether retrocedió un 1,9%. Además, los inversores temen que las diferencias entre Trump y el nuevo Congreso compliquen los acuerdos fiscales y comerciales. Aunque los demócratas tendrán mayor capacidad de control parlamentario, el presidente conserva facultades para intervenir en materia de aranceles y política exterior, por lo que el escenario anticipa dos años de tensiones políticas con impacto directo en los mercados.