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"Dialoguemos, pero también pasemos a la acción fructífera porque la hora de América ya no acepta la formulación de meras promesas. Que nuestros sueños asuman la forma de pujantes realidades", afirmó González tras abrir la cumbre semestral, en la que participan sus colegas de Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Chile y Venezuela, éste último como invitado especial.
González, cuya alocución también supone su despedida ante la sucesión presidencial que se producirá el 15 de agosto próximo, destacó que la realidad de los países del bloque ha llevado a introducir "factores no previstos" en los mecanismos de acción del mayor bloque sudamericano de integración.
"Hace más de doce años en esta ciudad se daba origen a nuestra esquema de integración y nuestros pueblos cifraban sus más altas esperanzas de desarrollo frente a un entorno económico mundial que ya entonces daba visos de romper con los antiguos paradigmas", expresó.
Agregó que, sin embargo, la realidad política y de las necesidades de orden de los países del Cono Sur americano "habrían de introducir factores no previstos en el frío esquema económico, que limitaron las opciones de los gobiernos y dificultaron las reformas que parecía como necesarias".
Destacó que otro problema que acentuó la integración integral del Mercosur es la asimetría entre los socios menores Uruguay y Paraguay respecto a las economías de los pases más poderosos, Brasil y Argentina, sobre todo a mediados de los años 90, e indicó que ese factor ha llegado a poner en duda "la viabilidad del proyecto".
"Solamente la voluntad política y el coraje de nuestros gobiernos permitieron subsistir y mantener esperanzas", agregó.
Subrayó que los cambios políticos suscitados en Brasil, con la elección del izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva, y de Néstor Kirchner, en Argentina, "ayudaron a redefinir el modelo de integración y a reafirmar la necesidad de una agenda social que sea capaz de encarar las necesidades de los mas desfavorecidos".
"Con el impulso vigoroso del presidente Lula, noble y sensible del drama humano del subdesarrollo, nos hallamos dispuestos a emprender juntos acciones concretas en materias sociales en el Mercosur", enfatizó.
Por su parte, el presidente electo paraguayo, Nicanor Duarte, quien le siguió en el uso de la palabra, resaltó que percibe "un nuevo espíritu que recorre el Mercosur y la América Latina".
Ese espíritu, agregó Duarte, "se refleja en un sentimiento de solidaridad que vuelve a cobrar fuerza en los pueblos frente a un proceso de globalización que pretende reducir todos los valores a mero objeto de mercancía".
Se pronunció a favor de la necesidad de un Mercosur "mucho más político", al considerar que ello significa la definición de "estrategias que no se reduzcan a lo meramente arancelario", y analizar la posibilidad que la Comunidad Andina de Naciones se integre al bloque.
Duarte apeló varias veces al Papa Juan Pablo II en cuanto a la necesidad de una distribución equitativa de los bienes, y exhortó a pasar de "la declaración a los hechos, de la palabra a las acciones".
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