Roma (AFP, ANSA) - El gobierno italiano y los sindicatos rompieron ayer las negociaciones sobre la reforma laboral, a raíz del aumento de la tensión desatado por las graves acusaciones lanzadas por varios ministros sobre vínculos entre los sindicatos y el terrorismo.
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El gobierno y las centrales sindicales habían programado reunirse hoy, pero el encuentro fue aplazado. «Por el momento, no se dan las condiciones para la reanudación del diálogo», informó en un comunicado el gobierno de Silvio Berlusconi.
El desenlace fue por la insistencia del ministro para las Reformas, Umberto Bossi, líder de la xenófoba Liga Norte, al reiterar que «los terroristas no son extranjeros, sino hijos de la protesta sindical exasperada, que ha contado miles de mentiras en las fábricas, en los diarios y en la televisión». Bossi y Antonio Martino, titular de Defensa, ya había asociado a los sindicatos con las Brigadas Rojas, organización que asumió la semana pasada el asesinato del asesor del gobierno, Marco Biagi. El gobierno aclaró por la tarde que «está convencido de que no existe connivencia entre los sindicatos con el terrorismo», pero los sindicatos lo consideraron «insuficiente».
El proyecto de una reforma de los convenios laborales de 1970, que según los sindicatos promueve el despido libre, provocó el sábado una de las manifestaciones más multitudinarias de la historia de Roma y el surgimiento de Sergio Cofferati, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGIL), como nuevo líder de la dividida izquierda.
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