Moscú (ANSA, Reuters, EFE, AFP) - Una ola de ataques de la guerrilla chechena la noche del lunes causó al menos 57 muertos en la región autónoma de Ingushetia, entre ellos, el ministro de Interior, y decenas de heridos. El ataque fue atribuido por el gobierno ruso a rebeldes chechenos, ingushes e islamistas.
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La gravedad de la situación en la citada región petrolera del norte del Cáucaso se vio reflejada en la visita relámpago que el presidente ruso, Vladimir Putin, realizó al lugar, donde dijo que los autores buscan « desestabilizar» la región y prometió «liquidarlos».
Entre 300 y 500 guerrilleros chechenos -según fuentes ingushas-atacaron la noche del lunes el Ministerio del Interior, el cuartel general de Nazran y destacamentos fronterizos, y causaron al menos 57 muertos -que podrían llegar a cien según otras versionesademás de 60 heridos, 13 de ellos de gravedad. También fueron abatidos dos atacantes de nacionalidad ingusha. Los ataques casi simultáneos fueron consumados en Nazran, Karabulak y Sleptsovskaya, en la república autónoma de Ingushetia. Entre los asesinados figuran el ministro del Interior ingush, Abukar Kostoev; el jefe de seguridad de esa cartera, Zautdin Katiev; y el fiscal de Nazran. Más de 20 funcionarios se encuentran entre las víctimas.
Según fuentes policiales, parte de los atacantes se infiltró en las ciudades e ingresó en los objetivos tras cortar la luz. Luego desataron incendios en las instalaciones atacadas.
En Nazran, la actual capital ingusha, los combates se prolongaron durante cinco horas.
Según los servicios secretos ingushes, los rebeldes ejecutaron a varios militares capturados. Los guerrilleros se apoderaron de varios camiones con armas, tras lo cual se replegaron hacia zonas montañosas cubiertas de bosques, desde donde pueden haberse dirigido tanto a Chechenia, como a Osetia del Norte e incluso a Georgia.
Putin, acompañado por el ministro ruso del Interior, Rashid Nurgaliev, aterrizó ayer en Nazran y, desde allí, se trasladó en helicóptero hasta la futura capital de la región autónoma, Magas. Antes de regresar a Moscú, el mandatario mantuvo una reunión con su colega ingush, Murat Ziazikov; y con el plenipotenciario del Kremlin para Rusia meridional, Vladimir Yakovlev. «Hay que encontrarlos y liquidarlos, y aquellos que puedan ser detenidos con vida deben ser llevados a la Justicia», dijo Putin en la reunión.
Putin ratificó que considera el ataque como «un intento de desestabilizar la situación» en todo el Cáucaso ruso y admitió que las autoridades federales «no hicieron todo lo necesario» para proteger Ingushetia.
Un portavoz del comando de la guerrilla dijo que el ataque confirma «lo inevitable de la extensión del conflicto» frente a la negativa del Kremlin a negociaciones de paz y «a la inercia» de Occidente ante el «genocidio de facto» en curso en Chechenia.
El múltiple ataque en Ingushetia es la operación más importante de la guerrilla luego del asesinato en Grozny, capital chechena, del presidente pro ruso Akhmad Kadyrov, el 9 de mayo último.
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