La noche empezó con un «¡salto masivo, salto masivo!» en las radios de los agentes que vigilaban la valla. Esta vez no se trataba de 40 o 50 inmigrantes, como en otras ocasiones. El medio millar desbordó a los medios desplazados en la zona y fue necesario llamar a los agentes que vigilaban otras zonas del perímetro fronterizo y la costa, así como fuerzas de la policía local y nacional. También el ejército participó en el traslado de los heridos y hasta un equipo de bomberos tuvo que hacerse presente en el lugar. Los inmigrantes saltaron la primera valla trepando por las escaleras que ellos mismos habían fabricado; «muchos cayeron al suelo entre los alambres. Se lesionaron tobillos y muñecas, y sufrieron los pisotones de sus propios compañeros», explicó Manuel. «Había heridos y sangre por todas partes».
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