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"Soy culpable y no hay más secretos. Estoy preparado para pasar tres años en la prisión", declaró en un vídeo exhibido por un canal de televisión local.
Edinho, de 34 años, que intentó emular la carrera futbolística de su padre como portero, fue detenido la semana pasada junto con otras 51 personas acusadas de pertenecer a una banda de narcotraficantes que opera en las ciudades de Santos, Río de Janeiro y San Pablo.
Según la Policía, el hijo de Pelé tiene negocios con Ronaldo Duarte de Freitas, conocido como Naldinho y acusado de dirigir la banda de traficantes de drogas.
Las autoridades fundamentan sus acusaciones en el contenido de grabaciones de conversaciones telefónicas entre Edinho y Naldinho.
Incluso, en una de esas grabaciones, Edinho ofrece usar el nombre de su padre para algún negocio.
"Usted pone el dinero y yo coloco el nombre de mi padre", habría dicho Edinho en una conversación con el presunto "capo", que la policía grabó gracias a un mandato judicial.
Aunque sus abogados dicen que no existen pruebas contra Edinho, el propio hijo de Pelé ha aceptado su responsabilidad y confesado que desde hace años es usuario de drogas.
Pelé, que ha estado pendiente del caso desde el primer día, ha llorado a mares ante los periodistas y lamentado que sólo supo de los problemas de su hijo una vez que éste fue detenido.
"Tal vez trabajé demasiado en mi vida y no vi el problema que estaba teniendo en mi casa", confesó con lágrimas en los ojos la semana pasada el que muchos consideran como el mejor futbolista de todos los tiempos.
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