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El «mediador secreto» en cuestión sería un norteamericano de origen iraquí que al parecer mantenía estrechos vínculos con el depuesto gobierno de Bagdad.
El Pentágono habría confirmado que los contactos están en curso y que el intermediario estaría tratando de convencer a los dos hijos de Saddam de que se entreguen a las fuerzas de la coalición.
Qussay era el comandante de la Guardia Republicana y era considerado por los analistas como el posible sucesor de Saddam, después del frustrado atentado que sufrió su hermano en 1996.
Por su parte, Uday se desempeñaba al frente del Comité Olímpico iraquí y era el propietario del diario «Babel» y de la red televisiva Al-Shebab.
Ambos hermanos eran temidos por el pueblo iraquí debido a la crueldad y al poder que ostentaban.
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