El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti y su par constariquense, Oscar Arias.
Las negociaciones entre el régimen de facto de Honduras y delegados del gobierno derrocado de Manuel Zelaya culminaron en San José tras dos días de deliberaciones, pero ambas partes volverán a conversar próximamente, informó el presidente costarricense Oscar Arias
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Las dos partes "han acordado continuar con las conversaciones a la mayor brevedad posible" y a "no ponerle fin" a este proceso de diálogo, dijo Arias al término de cinco horas de debates, en el segundo día de negociación.
"En los próximos días anunciaremos la fecha de nuestro siguiente encuentro", dijo Arias, quien agregó que el jueves "les dije que esto tomaría tiempo".
"Es demasiado poco viable que en una reunión se puedan resolver conflictos tan profundos como los que dividen a la familia hondureña", expresó Arias al responder consultas de la prensa sobre la falta de acuerdos para poner fin a la crisis desatada en Honduras tras el golpe de Estado del 28 de junio.
Arias rechazó las críticas al diálogo en el que sirve de mediador formuladas por el presidente venezolano Hugo Chávez, diciendo que los "acuerdos" que se logren en estas negociaciones "desmentirán sus afirmaciones", aunque se abstuvo de identificar al mandatario venezolano.
"A quienes fustigan nuestras intenciones les digo que no seré yo ni los delegados quienes desmentirán sus afirmaciones, serán los acuerdos (...) será la paz que volverá a Honduras", expresó el mandatario costarricense.
Arias exigió que "nos dejen a los centroamericanos resolver los problemas de los centroamericanos, tal como hicimos hace 22 años", en alusión a los acuerdos de Esquipulas, que condujeron a la pacificación del istmo y que le valieron el Premio Nobel de la Paz.
Las críticas de Chávez, quien declaró en Caracas que este diálogo es un "craso error que viene del Norte", también fueron rechazadas por la delegación del presidente del gobierno de facto hondureño Roberto Micheletti.
"Lamentamos profundamente las declaraciones de un gobernante de un país de América del Sur", dijo Carlos Contreras, miembro de la delegación de Micheletti.
Las conversaciones comenzaron el jueves en el domicilio de Arias, cuya mediación es apoyada por Estados Unidos y la comunidad internacional, pero al cabo de dos días las partes no lograron resolver el punto central: la exigencia de que Zelaya retorne a la presidencia.
"Desde el día de ayer abrí las puertas de mi propio hogar para recibir a los queridos representantes del pueblo hondureño. Así se empiezan a sanar las heridas de un conflicto: hablando de frente y hablando con la verdad", dijo Arias.
Por su parte, la delegación de Zelaya destacó que el conflicto hondureño ha traspasado las fronteras de su país y ahora todo el mundo está involucrado.
"No es ya un problema exclusivo de los hondureños, es un problema de los centroamericanos, de los latinoamericanos, del hemisferio occidental, es un problema del mundo", dijo Milton Jiménez, miembro del equipo del mandatario derrocado.
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