Los líderes sindicales y piqueteros reforzarán hoy y mañana su embestida contra el gobierno de Carlos Mesa con un paro general que deteriorará más la ya delicada situación de Bolivia. A eso se suma la continuidad de los bloqueos de rutas, que comienzan a agitar el fantasma del desabastecimiento de alimentos. La pulseada que supondrá la huelga será vital para el desenlace de esta crisis. El gobierno confía en el escaso poder de movilización de los sindicatos locales, inmersos en una severa crisis de credibilidad, y en el hartazgo que la acción directa genera en la clase media. Mesa, que sigue jugando a todo o nada, desistió ayer de concurrir a una promocionada «cumbre social», convencido ya de que no hay nada que negociar con la oposición.
Evo Morales, junto a dos campesinas cerca de su bastión de Cochabamba. El líder cocalero se ha sumado a la oposición violenta al gobierno de Carlos Mesa (izquierda). Vista aérea de la ruta que une Cochabamba con Santa Cruz de la Sierra, vital para Bolivia y totalmente bloqueada por camiones. Crece en ese país el fantasma del desabastecimiento de alimentos (derecha).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario