Huelga en Chile: Piñera ve actividad "normal", pero sindicalistas evalúan que hay un país "semiparalizado"
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48 horas de paro.
"No soy miope", ironizó, aunque atribuyó el hecho de que muchos chilenos no llegaron a sus lugares de trabajo a que "tres mil personas quieran impedir el normal funcionamiento de 17 millones de habitantes".
Por el contrario, el presidente de la CUT, Arturo Martínez, consideró exitosa la convocatoria, rechazó el balance del gobierno y lo acusó de "desoir" el llamado de los trabajadores.
"Si el mismo gobierno ha señalado que la hora pico de regreso de los que llegaron a trabajar se adelanta para las cuatro de la tarde, es decir no es una jornada normal para el pueblo de Chile", sentenció.
La Asociación Nacional de Empleados Fiscales cifró en 80 por ciento la adhesión a la medida, lo que derivó en que casi la totalidad de los servicios públicos se paralizaron durante la jornada, según la organización.
Los trabajadores de la salud de atención primaria, nucleados en Confusam, acataron casi en su totalidad la convocatoria, según la presidenta de la entidad, Carolina Espinoza, en tanto la Federación de Profesionales Universitarios de la Salud informó que la adhesión de sus afiliados se concretó "de manera exitosa".
En contraste, las corporaciones empresariales, como la Asociación de Exportadores de Manufacturas (Asexma), la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), ubicaron el ausentismo en esos sectores entre 1 y 5 por ciento.
Sin embargo, Santiago y las principales ciudades chilenas mostraban una postal diferente a la usual, con comercios y oficinas que cerraron más temprano, según el relevamiento de los medios chilenos y las agencias internacionales.
El paro se inició anoche con un cacerolazo hogareño y comenzó a tomar forma a partir de las primeras horas de la mañana con al menos 20 barricadas en varios puntos de la capital que se sucedieron durante toda la jornada y motivaron el accionar del cuerpo de Carabineros, apoyados de carros hidrantes y gases lacrimógenos.
El gobierno informó que 35 personas fueron detenidas y que se registraron 11 heridos durante las manifestaciones, que continuaban por la tarde-noche chilena.
La huelga fue convocada orginalmente el 1 de mayo por la central obrera en reclamo de cambios en legislación laboral, reforma tributaria, llamado a plebiscito para una nueva constitución y una asamblea constituyente, pero con la profundización del conflicto estudiantil, el clima de descontento motorizó la adhesión de otros sectores en pugna con el gobierno.
Casi un centenar de organizaciones sociales, entre estudiantiles, sindicales, gremiales, defensoras de derechos humanos y ecologistas participan de la huelga nacional, medida apoyada también por la oposición, que reúne una amplia gama de agrupaciones de la izquierda.
Las protestas, cuyo nudo es el movimiento estudiantil, revela en el fondo una profunda crisis política derivada del sistema de representación que dejó la dictadura de Augusto Pinochet, que determina un Congreso prácticamente equilibrado, sin mayorías claras, y con la necesidad de un esquema presidencialista.




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