Hungría comenzó férreo control de fronteras: ya hay detenidos
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Los refugiados siguen arribando a Hungría, en medio de la división de Europa para recibirlos.
Desde el lunes a medianoche, la policía húngara tomó posiciones en el paso fronterizo con Serbia, cerca de Roszke, para impedir la entrada de migrantes.
"Habíamos oído que los húngaros querían cerrar su frontera pero nos dijeron que sería el martes", explicó el lunes Hasán, un sirio de unos 30 años rodeado de varias personas que lloraban.
El martes por la mañana, cerca de 300 migrantes, entre ellos varios niños, esperaban la reapertura del paso y algunos durmieron en el lugar en cincuenta tiendas de campaña proporcionadas por asociaciones humanitarias.
El lunes pasaron por la zona 9.380 migrantes, una cifra récord que lleva a 200.000 el número de personas que han entrado en Hungría en lo que va de año.
Tras el fracaso del lunes en Bruselas, Alemania sugirió la posibilidad de reducir los fondos estructurales europeos -que reciben entre otros Hungría, Polonia o Eslovaquia- a aquellos países que se niegan a aplicar el sistema de cuotas obligatorias.
Alemania, que el domingo restableció el control en sus fronteras ante el flujo incesante de migrantes, prevé acoger este año entre 800.000 y un millón de refugiados.
En la región de Baviera, que el fin de semana se vio desbordada por los migrantes, el lunes sólo se registraron 2.000 llegadas tras el restablecimiento de los controles fronterizos.
Igual que Alemania y Hungría, Eslovaquia, la República Checa y Polonia también han anunciado su intención de cerrar fronteras, una suspensión temporal del acuerdo de Schengen de libre circulación en Europa.
En el paso de Freilassing, en la frontera entre Alemania y Austria, el restablecimiento del control de los pasaportes provocó esta marte enormes atascos y los migrantes que no pudieron pasar fueron enviados a centros de acogida.
Austria decidió por su parte desplegar a sus soldados en su frontera con Hungría, donde llegan miles de personas cada día. A pesar del fracaso de la cumbre del lunes, Italia y Grecia aceptaron poner en marcha los llamados 'hotspots', puntos de registro en los países de llegada para diferenciar a los migrantes que piden asilo de los que son ilegales.
Mientras tanto no hay signos de que vaya a frenarse el flujo de personas que huyen de la guerra y de la miseria en países de Oriente Medio y África.
El barco que se hundió este martes frente a las costas de Turquía y en cuyo naufragio murieron 22 personas iba sobrecargado, aunque se pudieron rescatar a 211 migrantes.
Hace dos semanas, un naufragio similar terminó con la vida de Aylan, un niño sirio de tres años, cuya foto yaciendo en la arena suscitó una ola de indignación en todo el mundo.
• Austria refuerza controles
Austria anunció que restablecerá en la medianoche del miércoles los controles en sus fronteras este y sur, en un intento de canalizar y ordenar la avalancha de miles de refugiados de Oriente Medio que siguen llegando desde el país vecino.
La ministra del Interior, Johanna Mikl-Leitner, envió una carta a la Comisión Europea anunciando estos controles, centrados en una primera etapa en la frontera con Hungría, con la ayuda de 600 soldados del Ejército federal austríaco.
"La intensidad de los controles se limitará a lo que se considere necesario para la seguridad", reza la carta de la ministra, dirigida al comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopulos.
Los controles se irán estableciendo de forma paulatina ante "la dimensión masiva del flujo de ciudadanos de terceros países (no comunitarios), para no arriesgar el orden público y la seguridad interior", agregó la ministra.
"También los aspirantes al asilo deben aceptar que no pueden escoger el Estado miembro de la UE que les concederá asilo", advirtió Mikl-Leitner en su carta.
Austria asume de esta forma la misma postura de la vecina Alemania, que seguirá aceptando a entre 2.500 y 3.500 refugiados por día que pasan por la república alpina procedentes de Hungría.




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