Más de 2.000 "indignados" bloquearon el Parlamento de Cataluña en un intento de boicotear el debate de los nuevos presupuestos de la región del noreste de España, con importantes recortes sociales, y mantuvieron en jaque durante todo el día a las fuerzas de seguridad. La jornada se saldó con 45 heridos, 18 de ellos agentes, y seis detenidos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para poder asistir al pleno de hoy, el jefe del gobierno de Cataluña, Artur Mas, y varios de sus consejeros tuvieron que aterrizar por la mañana en helicóptero en el Parlamento regional, situado en el céntrico Parque de la Ciutadella de Barcelona.
Y pese al fuerte dispositivo policial y la escolta que tuvieron, la mayoría de los diputados que llegaron a pie recibieron gritos e insultos de los manifestantes, que incluso llegaron a zarandear a algunos representantes, a rociarlos con aerosoles y a lanzarles objetos.
"Se han traspasado las líneas rojas", manifestó el presidente del gobierno regional de Cataluña. "No se puede tolerar que actúen por la vía de la violencia", dijo Mas.
El jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, trasladó su apoyo y solidaridad a Mas en una conversación telefónica por la tarde. Horas antes había expresado ya su preocupación por la deriva violenta de las protestas de los "indignados" en Barcelona.
Hubo algunos diputados regionales que ante el acoso de los manifestantes se refugiaron en una comisaría cercana y desde ella fueron trasladados al Parlamento regional en furgones policiales. De los 135 diputados que tiene la cámara, sólo unos pocos consiguieron acceder a él sin problemas a primera hora de la mañana.
Los Mossos d'Esquadra, las fuerzas de seguridad autonómicas de Cataluña, cargaron por la mañana contra los "indignados" para abrir un acceso al Parlamento. Los manifestantes lanzaron botellas de plástico, latas de cerveza y otros objetos contra ellos.
Finalmente, los "indignados" no llevaron a cabo su amenaza de impedir por la tarde la salida de la cámara de los mismos diputados a los que habían tratado de mantener fuera horas antes.
El presidente del gobierno catalán les había advertido de que si lo hacían, la policía haría un "uso legítimo de la fuerza". Tras marchar hacia la Plaza de Sant Jaume, donde se encuentra la sede del Ejecutivo regional, regresaron al Parlamento pero permitieron la salida de los diputados sin que se registraran problemas.
La reacción de los partidos políticos al bloqueo del "Parlament" fue hoy unánime. "Ningún demócrata puede amparar lo que ha pasado", manifestó el presidente del conservador Partido Popular (PP), Mariano Rajoy.
Hasta ahora, las protestas del "movimiento de los indignados" habían sido pacíficas. Irrumpieron el 15 de mayo en una España a punto de celebrar elecciones municipales y autonómicas, exigiendo un cambio en el modelo político y social de un país sacudido por las consecuencias de la crisis económica.
Pero un mes después, la clase política contra la que claman al grito de "¡No nos representan!" pasó de ser un objetivo al que atacar verbalmente a estar en el punto de la diana de protestas con brotes violentos por parte de algunos.
La semana pasada ya actuó contra ellos la Policía Nacional cuando intentaron romper el cordón policial en torno al Parlamento regional de Valencia, en el este de España, el día de su sesión constitutiva.
Acampada Sol, que reúne a los "indignados" que durante casi un mes ocuparon la Puerta del Sol de Madrid, condenó hoy la actuación de los manifestantes en Barcelona y reivindicó que durante todo este tiempo el movimiento ha actuado de forma pacífica.
La plataforma Democracia Real Ya, germen de las protestas ciudadanas, rechazó también los hechos "tajantemente" y los atribuyó a "una minoría que no representa el espíritu con el que se había convocado el bloqueo".
El gobierno de Zapatero ha tolerado hasta ahora las protestas de los "indignados". Y por ello ha sido muy criticado por el PP de Rajoy. La formación conservadora exigió reiteradamente el desalojo de los acampados en la madrileña Puerta del Sol, epicentro y símbolo de las protestas. Pero fueron los propios manifestantes los que decidieron abandonarla el pasado domingo.
En los últimos días, el cuestionamiento del movimiento ha ido en aumento, sobre todo por el largo tiempo que han mantenido sus acampadas y, más allá de lo sucedido en Barcelona, por episodios como el que hoy le tocó protagonizar al coordinador general de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara.
A los gritos de "¡No nos representas!" y "¡Aprovechado!", el dirigente izquierdista fue zarandeado e insultado en Madrid por un grupo de "indignados" durante una concentración para evitar el deshaucio de una familia que no puede pagar su vivienda. El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, fue increpado el lunes por la noche por un nutrido grupo de personas cuando salía con su mujer y su hijo de su casa.
El movimiento nació bien, pero "ha degenerado poco a poco", lamentó la Defensora del Pueblo en funciones, María Luisa Cava de Llano.
Dejá tu comentario