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De acuerdo a "estimaciones moderadas" del Wifo, el promedio del precio del crudo este año podría superar al de 2002 en cerca de un 25 por ciento, lo que elevaría la inflación en un 0,5 por ciento y frenaría así el consumo privado en el Viejo Continente.
Puesto que al mismo tiempo se reducirían los ingresos reales de los hogares, el instituto predice que todo este escenario repercutirá en un freno del crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 0,25 puntos porcentuales.
Markus Marterbauer, experto del Wifo, destacó en declaraciones a la radio pública austríaca ORF que la economía europea se vería así afectada negativamente por un menor consumo interno de personas privadas y el aplazamiento de inversiones en general.
"Europa será la que padecerá más este desarrollo geopolítico y una posible guerra contra Irak", mientras que EEUU puede esperar efectos positivos de una posible guerra contra Bagdad.
Entre esos efectos, el economista destacó el fuerte aumento de los gastos militares de Washington, que este año se situaría entre los 100.000 y los 200.000 millones de dólares, y su efecto expansivo sobre la demanda, al tiempo que Europa debe respetar las severas pautas de ahorro presupuestario a las que se ha comprometido para mantener el Pacto de Estabilidad.
"Creo que muy pronto tendría que decidirse una bajada importante de los tipos de interés", opinó el experto tras destacar que en esta difícil situación Europa necesita una política económica más activa y el Banco Central Europeo (BCE) debe reaccionar con medidas que estimulen la coyuntura.
Marterbauer espera que el BCE decida esta misma semana una bajada de los tipos de interés "de al menos medio punto porcentual" y vaticina que, si se produce una guerra contra Irak, el nivel actual de los tipos de interés en la "zona euro", de un 2,75 por ciento, podría reducirse fácilmente a la mitad.
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