En un espectacular robo, al menos dos desconocidos se llevaron hoy en Reino Unido 3.000 pasaportes nuevos, en blanco, y visados, informó la policía.
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Los documentos, que en el mercado negro pueden alcanzar un precio de más de tres millones de euros, pueden ser usados en el extranjero para fraudes o para ocultar la identidad de delincuentes o terroristas, según expertos en seguridad.
La policía inició una amplia operación y las autoridades ordenaron investigar también cómo fue que a los delincuentes les resultó tan fácil robar los pasaportes y visados.
Fuentes policiales señalaron que los papeles fueron sustraídos de un vehículo de transporte de una empresa de seguridad que fue interceptado por los criminales. Poco después de que el transporte hubiera recogido los pasaportes en una imprenta en Oldham, cerca de Manchester, el conductor paró en un quiosco para comprarse el periódico. En ese momento los atacantes redujeron al copiloto, lo empujaron fuera del camión y se llevaron el vehículo.
El hombre explicó que fueron arrancadas de forma simultánea las dos puertas del camión, y que escuchó también ruidos en la parte de atrás, por lo que los agentes creen que hubo varios implicados. Al menos uno era de piel oscura y hablaba inglés con acento.
Una representante del Ministerio del Exterior declaró que "un incumplimiento grave de las normas de seguridad" posibilitó el robo. Sin embargo dijo que para los falsificadores los pasaportes son prácticamente inservibles porque tenían un chip de seguridad en el que deben ser grabados los datos de su poseedor. En cualquier revisión quedaría de manifiesto que los datos en el papel no están incluidos en el chip, señaló.
Pese a ello, expertos en seguridad indicaron que en los países sin capacidad de hacer estas modernas comprobaciones, los pasaportes pueden ser usados por ejemplo para abrir cuentas en bancos bajo un nombre falso.
"Ahí afuera hay gente que puede imprimir en esos pasaportes nombres y datos que parezcan muy auténticos", dijo Steve Beecroft, asesor de seguridad en el Ministerio del Interior. Aunque en caso de que alguien tratara de entrar a Reino Unido con ellos la falsificación se detectaría, eso no ocurriría en otros países sin las nuevas tecnologías.
Los documentos debían ser llevados de la imprenta al aeropuerto de la Fuerza Aérea de Northolt, cerca de Londres, y de allí enviados a numerosas embajadas en todo el mundo. Tras conocerse el robo, las autoridades responsables fueron blanco de las críticas, sobre todo debido a recientes incidentes de este tipo, en los que funcionarios británicos han perdido datos personales de millones de ciudadanos.
Keith Vaz, presidente del comité parlamentario de Seguridad Nacional, exigió una investigación exhaustiva y la comprobación de todas las medidas de seguridad en relación con los pasaportes. Es "totalmente inaceptable" que hayan podido robar documentos de este tipo, criticó.
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