«Muchos vecinos se van a desternillar de risa», explicó el teniente coronel
Unos van a pecho descubierto, y los otros, los camuflados, marchan escondidos, observándolo todo con sus visores Saddam Hussein nocturnos y sus detectores de infrarrojos, listos para freír a balazos la primera sombra que detecten.
Algunos sostenían que la jugada ridiculizante puede ser contraproducente.