Brasilia (AFP) - La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) exigió ayer el acceso de sus inspectores a una fábrica que próximamente comenzará a enriquecer uranio, en Resende, estado de Rio de Janeiro (sudeste), vedado por Brasil en nombre de la protección de secretos industriales.
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«Brasil no será una excepción» a las normas de la AIEA, dijo el egipcio Mohammed el Baradei, titular del organismo, en una entrevista desde Moscú con el diario «O Globo». «En todas partes lo hacemos así y Brasil no va a ser una excepción. Precisamos ver el equipamiento porque, por razones técnicas, ésta es la única forma que tenemos de certificar que no se realiza ningún enriquecimiento no declarado (de uranio)», explicó el funcionario.
Las autoridades brasileñas autorizarán la medición del uranio levemente enriquecido que debe salir de Resende, pero rechazan una inspección visual. «No sé qué tipo de centrífuga tienen (en Brasil). Pero no creo que exista un mercado tan grande para las centrífugas como para preocuparse por la competencia», dijo.
Brasil tiene la sexta reserva mundial de uranio y es uno de los pocos países que domina la tecnología de enriquecimiento, que quiere empezar a producir este año para alimentar sus dos plantas nucleares, Angra I y Angra II.
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