Gran Bretaña inició ayer una investigación sobre denuncias de que se podría haber extraído sin consentimiento órganos y otras partes de ex trabajadores de una planta nuclear de propiedad estatal fallecidos entre 1962 y 1991.
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Los sindicatos que representan a los empleados de la industria atómica dicen que aproximadamente a 70 personas que trabajaban en la planta de procesamiento de combustible nuclear en Sellafield, y otras instalaciones, les extirparon al fallecer tejidos, huesos y órganos para pruebas radiológicas.
«Algunos de estos casos se remontan a hace 45 años. Simplemente no es posible, por consiguiente, estar seguro hoy de si los procedimientos se llevaron a cabo adecuadamente», dijo al Parlamento el ministro de Comercio e Industria, Alistair Darling, al anunciar una investigación.