Naplusa, Cisjordania (AFP, EFE) - Unos 30.000 palestinos participaron ayer en Naplusa en los funerales del jefe de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa para Cisjordania y de otros seis activistas muertos la víspera a manos del ejército israelí, en un sangriento operativo llevado a cabo en esta ciudad.
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Los palestinos denunciaron que esta operación fue «un crimen» y los grupos armados prometieron venganza, mientras que Israel se congratuló por un «éxito en la lucha antiterrorista».
Uno de los terroristas muertos en el operativo, el jefe de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa para Cisjordania, Naif Abu Sharah, de 42 años, era buscado desde hacía varios años por las fuerzas de seguridad israelíes, que lo acusaban de una serie de ataques sangrientos, entre ellos un atentado en el barrio Neve Shaanan de Tel Aviv que dejó 23 muertos en 2002. Sharah fue abatido el sábado en un escondite junto con seis activistas armados que se habían refugiado en el lugar, entre ellos los jefes locales de los movimientos islamistas Hamas y la Yihad islámica.
Un descuido causado por el hambre, la humedad y la desorientación fue la clave para que los paracaidistas israelíes hallaran el escondite de los militantes nacionalistas palestinos y les dieran muerte.
En cuanto el ejército israelí irrumpió en la ciudad de Naplusa, el jueves último, siete miembros de la resistencia palestina, entre ellos los tres dirigentes de las principales facciones armadas, ya tenían listo el esconditeperfecto. Escogieron el barrio de Jushat a-Yitán, una zona adonde sólo saben acceder aquellos que conocen la ciudad vieja palmo a palmo, y se refugiaron en un túnel en desuso, abovedado, de unos dos metros de alto y de ancho, y con dos entradas a las casas vecinas, una en el suelo y la otra detrás de la pared de un lavabo.
• Bloqueo
Durante su incursión, los efectivos israelíes cerraron todas las entradas y salidas de la ciudad vieja, donde viven unas 20.000 personas, para registrarla a fondo.
Los paracaidistas israelíes tomaron decenas de viviendas, encerraron a sus habitantes en una sola habitación, y convirtieron los inmuebles en puestos de vigilancia.
La tensión en el refugio cerrado, el frío, la humedad insoportable y la falta de comida fueron las razones que forzaron, según los vecinos, a que Nidal al-Uaui, un conocido activista de los Mártires de las Brigadas de al-Aksa, saliera en busca de alimento y para tratar de confirmar la posible retirada del ejército israelí. Al-Uaui fue inmediatamente localizado y muerto a balazos cerca de Jushat a-Yitán, lo que proporcionó a los militares israelíes una preciosa información sobre dónde concentrar su búsqueda.
Al peinar la zona, los paracaidistas identificaron la entrada superior del zulo, que al parecer, al-Uaui no había cerrado debidamente. Sin darles tiempo para intentar escapar por la otra salida, dejaron caer explosivos hasta reventar a los seis fugitivos.
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