Anoche, el gobierno iraquí envió una nota a Naciones Unidas en la que acepta destruir los misiles de largo alcance. Mañana vence el plazo que se le había dado a Saddam Hussein para desarmarse. Sin embargo, en la ONU hay muchas dudas sobre esta propuesta y esperan clarificar en las próximas horas la situación. De todas maneras, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, adelantó que este hecho no cambia la situación y seguirá con sus planes. No obstante, de concretarse la propuesta iraquí, se fortalecería la posición de los países que se oponen a la intervención militar (Francia, Alemania y Rusia) en detrimento de los planes norteamericanos.
Los soldados israelíes están equipados con máscaras para protegerse de eventuales misiles con armas químicas de Saddam Hussein. En tanto, EE.UU. ordenó el despliegue de los poderosos bombarderos B-2 para «potenciales operaciones de combate». La guerra es inminente.
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Así lo informaron fuentes de la ONU, que explicaron que el régimen iraquí pretende que las «aclaraciones» sobre cómo proceder para destruir esos misiles de modo tal que conforme a la ONU, las especifiquen directamente los inspectores.
La intención de Bagdad es que los inspectores se reúnan en las próximas horas con la jerarquía del gobierno para acordar la forma en que llevarán a cabo esa tarea.
«Los iraquíes aceptaron, en una línea de máxima, la destrucción de los misiles y de las instalaciones. Pero los inspectores deben llegar a Bagdad en las próximas horas» para entender exactamente qué es lo que propone la carta enviada por el régimen de Bagdad a los inspectores, explicaron fuentes de la ONU.
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