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6 de noviembre 2006 - 00:00

Irak dividida tras sentencia a Saddam Hussein

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Iraquíes festejan la sentencia
El proceso de apelación del ex dictador iraquí Saddam Hussein, condenado a muerte en la horca, se inició el lunes en Bagdad, que seguía bajo el toque de queda junto a otras dos provincias un día después del veredicto que profundizó las tensiones religiosas en el país.

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Los chiitas, que son mayoría en Irak pero fueron oprimidos por el régimen del ex dictador sunita, manifestaron su alegría a través de todo el país al enterarse que Saddam Hussein fue condenado a morir en la horca por la matanza de 148 habitantes chiitas del poblado de Dujail en 1982.

Los sunitas, por el contrario, protestaron frente a lo que consideran un complot y auguraron días sombríos para los estadounidenses y sus aliados iraquíes.

Para evitar que las manifestaciones degeneren en violencia, el gobierno mantuvo el toque de queda para peatones y automovilistas en Bagdad y en dos provincias del norte de la capital: Diyala, punto habitual de conflictos entre chiitas y sunitas, y Salaheddine, cuya capital, Tikrit, es el pueblo natal de Saddam Hussein.

"El toque de queda permanece en vigor por una duración indeterminada para preservar la seguridad de los iraquíes", declaró a la AFP Bassam Ridha, consejero del primer ministro Nuri al Maliki.

Las fuerzas armadas iraquíes también siguen en estado de alerta y el aeropuerto internacional de Bagdad continúa cerrado "hasta nueva orden", igual que las fronteras terrestres con la vecina Jordania.

Saddam Hussein fue condenado a muerte más de tres años después de ser derrocado por Estados Unidos, tras un juicio marcado por el carácter dudoso de la imparcialidad del tribunal y la naturaleza de la jurisdicción elegida para juzgar los crímenes imputados al antiguo régimen.

Su hermanastro y ex jefe de los servicios de inteligencia iraquíes, Barzan al Tikriti, y Awad Ahmed al Bandar, ex presidente del tribunal ilegal que ordenó la ejecución de los chiitas, también fueron condenados a la pena capital, mientras el ex vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, fue sentenciado a cadena perpetua.

Tres ex responsables del partido Baas en Dujail fueron sentenciados a 15 años de prisión cada uno y un cuarto responsable local fue absuelto.

Los estatutos del tribunal, sin embargo, prevén un procedimiento automático de apelación en caso de condena a muerte o cadena perpetua, lo que podría aplazar semanas o incluso meses la ejecución de las sentencias.

"Mi experiencia con esta corte muestra que no ganaremos nada apelando porque este tribunal es político, pero de todas formas apelaremos", dijo uno de los abogados de Saddam, Jalil al Dulaimi.

Si la Cámara juzga fundada la apelación, arrancará un nuevo proceso. En caso contrario, es decir, si ratifica la decisión tomada en primera instancia, Saddam Hussein sería ejecutado en un plazo de 30 días desde ese momento.

El ex presidente iraquí volverá a ocupar el banquillo de los acusados el martes, en el marco de otro juicio donde se le acusa de "genocidio" contra la población kurda que habita el norte del país en la "campaña de Anfal", que tuvo lugar en 1987 y 1988 y dejó un saldo de más de 180.000 muertos en Kurdistán.

"¡Es el fin de un dictador!", se regocijaba Saad Ali Hassun, de 40 años, en las calles de Samawa, una ciudad chiíta al sur de Irak donde miles de personas manifestaron su alegría.

"Las familias de los mártires han esperado durante mucho tiempo este momento, ahora sólo pueden disfrutarlo", aseguró Mohamed Hussein Jaber, un obrero de 45 años.

Pero en Hawija, una ciudad sunita de 300.000 habitantes situada al norte de la capital iraquí, lo que exigen los pobladores es la liberación de Saddam Hussein.
Centenares de personas, entre ellas escolares, desfilaron a pie o en coche en el centro de la ciudad, a 220 kilómetros de Bagdad, con retratos del ex presidente iraquí y pancartas reclamando su liberación.

"Seguiremos manifestándonos, no porque somos sunitas, sino porque somos iraquíes. Nos gustaba la época en que gobernaba Saddam", afirmó Abdala Zamar Hassan, un comerciante de 49 años, quien define ese periodo como "estable y seguro".

"Un periodo sombrío aguarda a los estadounidenses y a sus aliados iraquíes", estimó.

Las fuerzas norteamericanas sufrieron nuevas bajas un día antes de las elecciones legislativas en Estados Unidos, cuya campaña se vio marcada por la guerra en Irak.

La muerte de dos soldados al estrellarse su helicóptero elevó a 2.832 el número de militares de Estados Unidos muertos en Irak desde que la coalición aliada invadió el país en marzo de 2003, según un balance de la AFP basado en cifras del Pentágono. Aún permanecen en Irak unos 150.000 militares estadounidenses.

En Iskandariyah, al sur de Bagdad, una bomba explotó en autobús y dejó un saldo de 10 pasajeros heridos, dos de ellos de gravedad, dijo la policía.

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