6 de abril 2004 - 00:00

Irak: EE.UU. lanzó ofensiva para arrestar a líder chiita

George W. Bush lanzó ayer la simbólica bola inicial de un encuentro de béisbol en Missouri. El mandatario estadounidense ratificó que el 30 de junio próximo intentará ceder el gobierno iraquí a los iraquíes, aunque permanecerá bajo la tutela de EE.UU.
George W. Bush lanzó ayer la simbólica bola inicial de un encuentro de béisbol en Missouri. El mandatario estadounidense ratificó que el 30 de junio próximo intentará ceder el gobierno iraquí a los iraquíes, aunque permanecerá bajo la tutela de EE.UU.
Bagdad (AFP, DPA, Reuters) - El líder radical chiita Moqtada al Sadr, jefe de los milicianos que el domingo se levantaron en Bagdad y Najaf, se mantenía ayer recluido y rodeado de militantes afines en la localidad de Kufa, mientras Estados Unidos anunció que existe una orden de detención en su contra. En tanto, la insurrección de los chiitas, la etnia mayoritaria en Irak, continuabaen el barrio de Shula, al oeste de la capital, y recrudecían las operaciones de la coalición ocupante en las proximidades de la ciudad sunita de Falluja.

«La orden de detención contra Moqtada al Sadr fue dictada estos últimos meses», afirmó en Bagdad el vocero de la coalición anglo-estadounidense Dan Senor, quien agregó que la orden fue librada por el juez iraquí que investiga el asesinato, en abril del año pasado, del religioso pro occidental Badel Majid al Joei, apuñalado en la ciudad santa de Najaf. Decenas de soldados se dirigieron a Kufa, pero su detención era vista anoche como una meta riesgosa y complicada.

La oficina de Moqtada al Sadr reaccionó inmediatamente afirmando que el líder radical chiita «no será capturado jamás» por la coalición. «No será capturado, no permitiremos que lo detengan ni los estadounidenses, ni los británicos ni nadie», declaró Hazem al Araji, director de la oficina de Sadr en Kadhimiya, un barrio chiita de la capital.

Dan Senor denunció además los actos de violencia cometidos por partidarios del joven imán en las últimas 48 horas, en los que murieron 12 soldados de la coalición, 11 estadounidenses y un salvadoreño. Desde el comienzo de la guerra en marzo de 2003, más de 600 soldados estadounidenses fallecieron en Irak.

En el marco del combate a la resistencia iraquí, las fuerzas estadounidenses lanzaron ayer operaciones de gran envergadura contra rebeldes chiitas en Bagdad y sunitas en Falluja, en donde la semana pasada se produjo la atroz incineración y descuartizamiento de cuatro civiles estadounidenses.

• Víctimas

Según residentes de esta ciudad, varias personas murieron o quedaron heridas durante los enfrentamientos. «Los soldados estadounidenses bombardearon el barrio residencial Goland después de haber sido atacados con disparos de mortero», afirmó un habitante de Borhan Abed. La localidad chiita de Shula, en Bagdad, también fue escenario de duros enfrentamientos.

En Charlotte, Estados Unidos, George W. Bush afirmó que el 30 de junio seguía siendo la fecha prevista para transferir el poder en Irak. «Nuestra intención es asegurarnos de que el plazo continúa siendo el mismo», afirmó en su visita a Carolina del Norte.

Bush afirmó en relación a Sadr: «Es un individuo que decidió recurrir a la fuerza, en lugar de dejar que se desarrolle la democracia y eso no lo podemos permitir».

«Pienso que este período será una prueba. Nos desafían en Falluja quienes no quieren un Irak libre y democrático, para tratar de quebrar nuestra voluntad con actos de violencia y terror», agregó el mandatario estadounidense.
«Más nos acercamos a la fecha, más nos atacarán», agregó en alusión a la prevista asamblea de líderes regionales que marcará el 30 de junio la cesión formal de soberanía a los iraquíes, aunque continuará la tutela estadounidense. Los chiitas rechazan esa asamblea y reclaman en cambio elecciones.

La expectativa en Estados Unidos está centrada también en la declaración que el jueves debe brindar la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, ante la comisión que investiga los errores y omisiones para prevenir los atentados del 11 de setiembre de 2001.
Fuentes del cuerpo compuesto por personalidades republicanas y demócratas, anticiparon conclusiones « sorprendentes». Sin embargo, Bush se mostró confiado en que Rice, una de sus funcionarias más allegadas, podrá dejar todo en claro.

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