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20 de abril 2007 - 00:00

Irak, el cuarto país que más usa la pena de muerte

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Irak es en la actualidad el cuarto país que utiliza más la pena de muerte, denunció hoy en un informe Amnistía Internacional (AI), que sostuvo que los métodos para esa práctica, el tratamiento de los detenidos y los procesos a los que son sometidos no difieren demasiado de los aplicados en el pasado, durante el gobierno de Saddam Hussein.

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Según el documento presentado hoy en Londres y titulado "La aplicación de la pena de muerte en Irak: injusta y sin las debidas garantías procesales", la entidad humanitaria indicó que con la ejecución de al menos 65 personas el año pasado, Irak se convirtió en el cuarto país con el número más alto de ejecuciones, por detrás de China, Irán y Pakistán.

Desde que se reinstauró la pena capital a mediados de 2004, una vez que el país estuvo ocupado, más de 270 personas fueron condenadas a muerte, y al menos un centenar fueron ejecutadas, agregó el documento.

La retransmisión de "confesiones" televisadas cesó a finales de 2005, pero muchos de los que aparecieron "confesando" permanecen condenados a muerte o fueron ejecutados.

"El espectacular incremento de esta pena cruel, inhumana y degradante constituye un peligroso retroceso hacia los brutales errores del pasado, especialmente cuando tantas ejecuciones se han llevado a cabo tras juicios injustos, 'confesiones' televisadas y denuncias no investigadas de tortura", declaró Malcolm Smart, director del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

"Pese a las justificaciones oficiales de la pena de muerte como elemento disuasorio, la creciente violencia en Irak sugiere que su reinstauración puede haber contribuido sencillamente al embrutecimiento de la sociedad iraquí", continuó.

El informe se basa en el examen realizado por Amnistía Internacional de centenares de resoluciones dictadas por el Tribunal Penal Central de Irak, así como de los testimonios de las familias de las personas condenadas y de sus abogados.

También incluye un análisis detallado de las leyes iraquíes que socavan el derecho a un juicio justo.

Entre las principales conclusiones, el grupo de defensa de los derechos humanos subrayó que en Irak "no se realizan investigaciones, o las que se realizan son insuficientes, sobre las denuncias de tortura; hay 'confesiones' televisadas previas al juicio, y en los tribunales se presentan testimonios de personas que identifican al acusado tras haber visto la 'confesión'; o que el acceso a los abogados defensores es inadecuado, y los abogados sufren intimidaciones tales como amenazas de muerte y agresiones".

"Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, sin excepción, por considerarla una violación del derecho a la vida y el exponente máximo de pena cruel, inhumana y degradante.

En el ámbito internacional, la reinstauración de la pena de muerte en Irak constituye también un grave retroceso", agregó.
Según AI, "las atroces escenas de la ejecución de Saddam Hussein pusieron de manifiesto la brutal crueldad de la pena de muerte en Irak, pero aquella fue sólo una de las al menos 65 ejecuciones llevadas a cabo el año pasado, y la cifra sigue aumentando".

"Pedimos al gobierno iraquí que dicte de inmediato una suspensión de las ejecuciones, conmute todas las condenas de muerte pendientes y garantice que se respetan en todos los casos las normas más rigurosas respecto a juicios justos.
De lo contrario, Irak continuará viviendo bajo el brutal legado del pasado", concluyó.

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