Irak: los secretos que se esconden
-
Caos en un desfile en EEUU: un conductor atropelló a una multitud durante un desfile dejando al menos 15 heridos
-
Israel asegura haber eliminado a un alto responsable petrolero de Irán en un ataque en Teherán
Más adelante, gracias a contactos bien situados en el gobierno británico, descubrí que las consecuencias del informe de ICI fueron nulas. El Foreign Office agradeció a la compañía que le informara al respecto y luego admitió que «lo sabíamos todo».
La cooperación entre EE.UU. e Irak fue considerable, cosa que puede juzgarse por el número de estadounidenses que trabajaban en la sección de interés de la embajada belga (las relaciones formales entre ambos estaban interrumpidas). Eran más de 90 personas, la mayoría funcionarios de la CIA, para ayudarlo a ganar la guerra contra Khomeini.
• Acusación
Tengo en mi poder una copia del proyecto de Pfaulder y sé que la primera planta de armas químicas se construyó cerca de la ciudad de Akashat, en el noroeste de Irak. Cuando la historia de su existencia salió a la luz en 1982, los estadounidenses no perdieron tiempo en señalar a los europeos con un dedo acusador. Occidente se unió a los países árabes conservadores y consideró que Saddam Hussein era el único dirigente árabe que podía hacer frente a la amenaza de Khomeini.
La luz verde para adquirir armas no convencionales que el dirigente iraquí había recibido para distanciarse de la URSS se amplió a otros nueve años. Durante dieciséis años se hizo la vista gorda mientras Saddam producía, compraba, vendía e importaba a su país agentes químicos y biológicos.
En 1984, cuando existía la posibilidad de que las líneas iraquíes cedieran bajo el peso de las tácticas de mareas humanas de Irán, los estadounidenses empezaron a prepararse para entrar en la lucha. Con un escritor como mensajero -puesto que no confiaba en otros canales, entre ellos el gobierno jordano-, Estados Unidos presentó una oferta para suministrar a Irak los sofisticados misiles Harpoon. Doce días después de la oferta, el gobierno de Saddam autorizó al escritor a ir a Washington para comprar 250 millones de dólares en misiles Harpoon, aunque luego EE.UU. retiró la propuesta cuando comprobó que Irak resistía el avance de Irán.
Estados Unidos no entregó a las Naciones Unidas más que una ínfima parte de sus informes acerca de las armas de Saddam. Mientras se nieguen a utilizar las pruebas que poseen, el caso contra Saddam no se sostendrá.
Said K. Aburish. Escritor y biógrafo de Saddam Hussein.




Dejá tu comentario