Bagdad y Washington (ANSA) - Otros dos soldados estadounidenses murieron ayer en nuevos ataques de la resistencia iraquí, hecho por el cual policías iraquíes se rebelaron, debido a que consideran que sus vidas están en peligro mientras continúe el régimen de ocupación.
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El presidente estadounidense, George W. Bush, admitió ayer por primera vez, nueve semanas después de haber dado por concluido el conflicto, que en Irak «hay un problema de seguridad». Por otro lado, la resistencia comienza a ampliar su nivel de organización y ayer un grupo hasta ahora desconocido reivindicó los ataques contra soldados estadounidenses y distribuyó en una mezquita de Bagdad panfletos que convocan a la guerra santa.
Un comunicado del comando central estadounidense informó que dos soldados murieron y que otro resultó herido. Uno de los militares murió cuando su vehículo fue baleado en Al Mahmudiyah, unos 40 kilómetros al sur de Bagdad.
Cuatro horas después, dijo el comando central, un grupo hizo explotar una granada antitanques contra un convoy cerca de Tikrit, bastión de Saddam Hussein, por lo que falleció un soldado de la Cuarta División de Infantería y otro resultó herido.
Contando los episodios de hoy son 77 los muertos estadounidenses desde que Bush declaró el fin del conflicto.
Además, un centenar de policías iraquíes de Falluja amenazaron con renunciar dentro de 48 horas si los militares estadounidenses no dejan la ciudad, que será «tierra de nadie». Los policías declararon que la presencia de las fuerzas de ocupación pone en riesgo sus vidas, luego de que en la noche del miércoles la sede policial fue atacada con granadas.
En Bagdad se anunció un plan para crear un cuerpo paramilitar para que trabaje junto a la policía y el ejército iraquíes para reestablecer la seguridad y el orden público.
• Nuevo grupo
Un grupo iraquí hasta ahora desconocido, por su parte, reivindicó los ataques contra los ocupantes. Se trata de las Escuadras Iraquíes Nacionales para la Resistencia Islámica, que en un comunicado negó cualquier vinculación con el ex presidente Saddam Hussein.
El grupo promete que continuará «atacando a las tropas de ocupación donde se encuentren, para vengar los crímenes que perpetraron en Falluja, Diyala y otras ciudades iraquíes». En una mezquita de Bagdad fueron repartidos panfletos convocando a la Yihad (Guerra Santa) con un estilo similar al que usa Saddam Hussein, en los que se reclama la realización de una huelga general.
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