Alumnos de la ciudad iraquí de Ramadi encontraron ayer varios cadáveres en el patio de
su escuela. Pese a los intentos de las fuerzas de seguridad locales y de EE.UU., la
violencia desborda todos los límites.
Bagdad y Washington
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Bagdad vivió ayer la jornada más sangrienta desde que se puso en marcha hace dos meses el plan de seguridad considerado como la última oportunidad de EE.UU. de estabilizar la situación en Irak, con una serie de atentados con coche bomba que dejó al menos 192 muertos.
El ataque más mortífero se produjo en un mercado de Al-Sadriya, sector de mayoría chiita en la orilla oriental del Tigris, donde murieron 140 personas, entre ellas, mujeres y niños, según la policía, que contabilizó, además, 150 heridos.
Ese mismo mercado había sido blanco de un atentado con un camión bomba en febrero. Entonces, hubo 130 muertos y 305 heridos.
Blanco recurrente
Los mercados son un blanco recurrente de los terroristas y suelen atribuirse a extremistas sunitas en la espiral de violencia sectaria contra los chiitas, que son mayoría en el gobierno y en las fuerzas de seguridad del país.
En Sadr City, el gran barrio chiita de la capital, otro coche bomba lanzado contra un puesto de control del Ejército dejó 30 muertos y 44 heridos, según los servicios de seguridad.
Un tercer coche bomba explotó en el barrio de Karrada, en el centro de la ciudad, y provocó 11 muertos y 13 heridos. También en el centro, tres personas fallecieron por la explosión de un artefacto casero colocado en un coche que estaba estacionado.
En tanto, al suroeste del núcleourbano, cuatro agentes perecieron cuando un kamikaze se hizo estallar en su coche bomba al paso de una patrulla policial. Seis civiles quedaron heridos.
Otro atentado suicida con coche bomba, en el barrio sunita de Sadiya, mató a dos policías y a dos civiles.
Estos atentados ponen en entredicho el plan de seguridad Imponer la Ley lanzado el 14 de febrero, que prevé el despliegue en Bagdad de 90.000 soldados estadounidenses antes de mitad del año.
Hace tres días, el portavoz oficial del dispositivo, Qasem al-Musawi, anunció que desde que entró en vigor el operativo, el número de muertos en Bagdad había llegado a 521; y el de heridos, a 1.095. El funcionario se mostró optimista por estas cifras.
Estos hechos opacaron el traspaso del control de la provincia de Misan (sur) de las fuerzas británicas a las autoridades iraquíes, la cuarta de 18 provincias del país de las que se hace cargo Bagdad. En ese sentido, el premier Nuri al-Maliki dijo que pretende asumir el control de la seguridad en todo el país para fin de año.
Por otro lado, Bush se reunió ayer en la Casa Blanca con los líderes de la oposición demócrata del Congreso para intentar resolver el duro enfrentamiento sobre la financiación de la guerra y la imposición de un calendario para el retiro de las tropas, esto último, impulsado por el Poder Legislativo y rechazado por el Ejecutivo, pero ambas partes quedaron atrincheradas en sus posiciones previas.