11 de abril 2012 - 23:00

Irán apoyará plan de paz de la ONU en Siria si continúa Al Asad

Kofi Annan.
Kofi Annan.
Teherán condicionó su apoyo al plan de paz para Siria a la continuidad del presidente, Bashar al Asad, al frente del régimen de Damasco, según dijo el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, al mediador de la ONU y la Liga Árabe para ese país, Kofi Annan.

Annan se reunió en Teherán con Salehi y, en una rueda de prensa conjunta posterior al encuentro, el exsecretario general de la ONU dijo que espera una mejora de la situación en Siria en las próximas horas y que Irán, principal aliado del régimen de Damasco en el área, sea "parte de la solución del conflicto".

Salehi, por su parte, manifestó el apoyo iraní al plan de paz de Ananan y su mediación, que dijo que espera que sea "justa e imparcial", mientras pedía "tiempo" para que el presidente Al Asad, el principal aliado árabe de Teherán, aplique las reformas que ha prometido en Siria.

El Gobierno de Damasco y la oposición armada, según Annan, han prometido respetar el alto el fuego previsto para mañana: "Si todos respetan el alto el fuego a partir de las seis de la mañana (del jueves), mejorará mucho la situación", dijo.

Sin embargo, sobre el terreno, las esperanzas de que el plan de paz de Annan logre un alto el fuego son escasas, en medio de denuncias de nuevos ataques de las fuerzas de Gobierno contra diversas poblaciones y la amenaza de la oposición armada de pasar a la ofensiva si el régimen no detiene la violencia.

Según Annan, Irán está de acuerdo en "buscar una salida pacífica" a la situación de violencia en Siria, pues, recalcó, "una mayor militarización del conflicto sería desastrosa", por lo que insistió: "Siria se debe desmilitarizar para solucionar el problema".

"La situación geopolítica de Siria es tal que cualquier error puede tener consecuencias inimaginables en la zona y en el mundo", agregó Annan, para quien "hay demasiadas tensiones en la zona de Oriente Medio, que ya no puede aguantar otro conflicto".

Annan indicó que su misión es la de mediador, pero que "el proceso político (para solucionar el conflicto de Siria) debe ser dirigido por los sirios y respetar los deseos del pueblo sirio".

Teherán, agregó Salehi, considera que los sirios deben tener derechos, como la "libertad de partidos políticos, elecciones libres y una Constitución que abarque los deseos del país" y que Al Asad ya ha prometido "cambios para cumplir los deseos del pueblo".

"Se debe dar al Gobierno sirio la oportunidad (de realizar esos cambios)", dijo Salehi, quien insistió en que el proceso político lo debe dirigir Al Asad. Por eso, mostró la oposición firme de Irán a la "interferencia extranjera en los asuntos de otros países", en referencia a una posible injerencia de EE. UU. y sus aliados.

La República Islámica de Irán ya había manifestado que apoyaría cualquier plan para la paz y la estabilidad de Siria, siempre que lo aceptara el Gobierno de al Asad, cuya salida del poder Teherán no se plantea, pues lo considera una barrera para la influencia en la región de Israel y EE. UU., sus principales enemigos.

También ha responsabilizado de la situación de Siria a grupos terroristas armados por países occidentales, en especial EE. UU., y algunos árabes. Opositores sirios y varios países, entre ellos EE. UU., han acusado a Irán de apoyar al régimen de Al Asad con armas, personal militar y asesoramiento para la represión, lo que convierte a Teherán en un punto esencial a la hora de influir en un eventual fin de la violencia en Siria.

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