Las limitaciones a la soberanía económica, el control de la segunda reserva de petróleo en el mundo y las negociaciones para que una nueva resolución de las Naciones Unidas apruebe el plan de traspaso de soberanía a Irak impulsaron a las actuales autoridades interinas de Bagdad a enviar sus delegados a Nueva York.
«Hay que escuchar la voz iraquí en la próxima resolución de las Naciones Unidas. Los iraquíes deben tener control absoluto de sus riquezas», dijo el viceprimer ministro de Relaciones Exteriores de Irak,