La monarca había descartado en un principio esa drástica medida, pero que «cambió de parecer» tras la serie de polémicas por el anuncio de la boda entre Carlos y Camilla, programada para el próximo 8 de abril en Windsor y que, por presiones de la Iglesia de Inglaterra, no será televisada.
En ese sentido, Isabel II está preocupada por las recientes declaraciones del príncipe de Gales, quien, según trascendió ayer,