Islamistas tomaron la segunda ciudad más grande de Irak
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Terroristas tomaron la segunda ciudad más grande de Irak.
El portavoz del presidente de Parlamento, Osama al Nuyaifi, anunció después en un comunicado que la cámara se reunirá el jueves para debatir la petición conjunta de Al Maliki y del presidente iraquí, Yalal Talabani, para declarar el estado de emergencia.
La televisión estatal informó que Al Maliki ordenó que todos los soldados que abandonen sus posiciones serán llevados ante una corte marcial.
Según el portal de noticias Sumaria News, los combatientes de ISIS asaltaron también una prisión y liberaron a más de 1.400 prisioneros. Además tomaron el control del aeropuerto, varios edificios del gobierno y dos canales de televisión.
Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ya han huido unas 500.000 personas de los tres millones de habitantes de la ciudad, muchas de ellas a pie, ante la prohibición de circulación de automóviles en la ciudad. Muchos huyeron a las provincias kurdas de Erbil y Dohuk.
Las autoridades de Estados Unidos indicaron que están "profundamente preocupadas" por los avances del ISIS y describieron al grupo "no sólo como una amenaza para la estabilidad de Irak, sino para toda la región".
"Seguiremos trabajando estrechamente con los líderes políticos y de seguridad iraquíes sobre un enfoque alternativo para reducir las capacidades del ISIS y su habilidad para operar más allá de las fronteras de Irak", dijo la vocera del Departamento de Estado, Jen Psaki. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se mostró profundamente preocupado por lo ocurrido y llamó a los líderes políticos de Irak a mostrar unidad contra esta amenaza. Además pidió ayuda humanitaria para los civiles afectados y anunció la disposición de la ONU y su misión de apoyo en Irak, la Unami, a ayudar.
Los analistas creen que más de 3.000 combatientes del ISIS -uno de los grupos sunitas más radicales que lucha por establecer un estado islámico en la región árabe- operan en la región de Mosul. Mosul es una de las ciudades más grandes del país y allí viven sunitas, kurdos, cristianos asirios y turcomanos. Los campos de petróleo de la zona están entre los más importantes del país.
A comienzos de año la milicia ISIS tomó el control de Faluya y parte de la provincia occidental de Al Anbar. De esa provincia ya huyeron, según datos de la ONU, más de 400.000 personas. Por otro lado, en un ataque suicida durante un funeral en Bakuba murieron 33 personas y 54 resultaron heridas, informaron efectivos de seguridad. El atacante se mezcló con los asistentes e hizo detonar su cinturón de explosivos en un cementerio en la localidad situada a unos 60 kilómetros al norte de Bagdad.
Últimamente ha escalado la lucha de poder entre sunitas y chiitas en Irak. Los primeros, que en tiempos de Sadam Hussein tenían oportunidades de progresar en el estado y en el Ejército, se sienten ahora discriminados por el gobierno chiita. El fin de semana una serie de atentados dejó más de 100 muertos en el país y el año pasado murieron casi 8.900 personas, según la ONU.
A la violencia étnica se suma una crisis política en Irak, donde aún no existe un gobierno legítimo: a finales de abril ganó las elecciones parlamentarias la alianza del primer ministro Al Maliki, que sin embargo depende de otros partidos para formar una coalición.
El conflicto en Siria supone además otro motivo de enfrentamiento: organizaciones como el ISIS ganaron influencia a raíz de la guerra civil en ese país y tienen un lugar de repliegue y acceso a armas en las provincias sirias del norte. Tras la conquista de Faluya a comienzos de año también consiguieron más armas de las tropas del gobierno.




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