La mayoría de los detenidos ya fueron trasladados de Israel. Sólo un irlandés, un italiano y un australiano permanecen "por razones técnicas".
Sometido a una fuerte presión internacional, Israel aceleró el miércoles la expulsión de las centenas de activistas detenidos en la sangrienta intercepción de la flotilla humanitaria de ayuda a Gaza, flotilla que el primer ministro Benjamin Netanyahu calificó de "operación terrorista" en un discurso televisivo.
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"Ni uno solo de los detenidos sigue en prisión", declaró el portavoz de la administración penitenciaria israelí, Yaron Zamir.
Un total de 527 pasajeros de la flota internacional de ayuda a Gaza abandonaron Israel en avión la noche del miércoles al jueves rumbo a Turquía y Grecia, anunció un portavoz israelí.
Sólo un irlandés, un italiano y un australiano permanecen en Israel "por razones técnicas", añadió el portavoz sin más precisiones.
Por otra parte, siete pasajeros de la flota internacional seguían hospitalizados en Israel, agregó el portavoz.
Los cuerpos de los nueve pasajeros que mataron los soldados israelíes también viajaron a Turquía en un avión especial, añadió el portavoz, sin poder precisar la identidad y nacionalidad de las víctimas. Al menos cuatro turcos murieron durante la operación israelí.
Con anterioridad, dos activistas heridos, un turco y un irlandés, llegaron la noche del miércoles a Ankara.
Unos 125 militantes más expulsados por Israel fueron trasladados a Jordania a través del puesto fronterizo del puente Allenby.
La opinión pública israelí está dividida sobre la apertura de una investigación. Según un sondeo publicado el miércoles por el diario Maariv, 46,7% de las personas interrogadas dicen ser favorables y 51,6% consideran que sería inútil.
Por otra parte, el ministerio de Justicia de Turquía examina la posibilidad de iniciar juicios contra Israel, indicó el miércoles la agencia Anatolia.
Las autoridades estudian el Código Penal y el derecho internacional para determinar la acción a tomar contra Israel, añadió Anatolia.
La mayoría de los gobiernos de los países que tenían ciudadanos a bordo de la flotilla exigieron su liberación inmediata.
El grave incidente ha avivado además la enorme tensión que ya existía en Medio Oriente.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, calificó el miércoles de "terrorismo de Estado" el asalto israelí contra la flotilla y dijo que instaría al presidente estadounidense, Barack Obama, a tomar "decisiones valientes para cambiar la faz" de Medio Oriente.
El asalto del lunes desató la ira de Turquía -la mayoría de los activistas eran turcos- y un alud de críticas internacionales.
Israel, que ya había advertido que no permitiría que se violara el bloqueo, acusó a los militantes propalestinos de haber "desencadenado la violencia", al atacar a los soldados con cuchillos y barras de hierro.
Los organizadores del convoy aseguraron que los comandos abrieron fuego de forma injustificada.
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