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24 de marzo 2009 - 21:39

Israel: laboristas acordaron con Netanyahu e ingresaron al gobierno de coalición

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Ehud Barak y Benjamin Netanyahu.
El primer ministro designado de Israel, Benjamin Netanyahu, consiguió este martes el respaldo del Partido Laborista para una coalición de gobierno, tras un acuerdo con su líder, el ministro de Defensa saliente, Ehud Barak.

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La coalición liderada por el derechista partido Likud de Netanyahu, que estará integrada también por el ultraderechista Yisrael Beitenu y el ultraortodoxo Shas, respetará los acuerdos internacionales de Israel y continuará las negociaciones de paz con la Autoridad Palestina.

Reunidos en un Congreso, 680 miembros del Comité Central del Partido Laborista votaron a favor de formar parte de la coalición de gobierno, mientras que otros 570 lo rechazaron, informó la agencia la agencia Europa Press.

Con este respaldo Netanyahu se asegura la mayoría necesaria parlamentaria -66 de los 120 diputados- para formar gobierno y concreta su deseo de aliarse con partidos más moderado.

Antes de la votación, Barak pronunció un discurso en el que declaró que "aquí no hay nadie que se esté aferrando a un cargo y tampoco hay nadie que personifique otra cosa que no sea la pura ideología; somos todos amigos" y rechazó las críticas "injustas y absurdas" por defender la participación en el futuro gobierno de Netanyahu.

El líder laborista defendió su postura argumentando que lo que puede hacer su partido es hacer oposición desde dentro del Gobierno.

"Quien piense que es más inteligente construir el Partido Laborista como una quinta rueda en la oposición en lugar de como una fuerza opuesta a los elementos derechistas del Gobierno no sabe de lo que está hablando", subrayó.

Barak remarcó que "seremos la fuerza contraria que impida la formación de un estrecho gobierno de derecha, y garantizaremos el establecimiento de un ejecutivo real que se preocupe por el pueblo israelí".

Barak dio tantas explicaciones debido a que cuando el presidente israelí, Simon Peres, encargó a Netanyahu la formación de un gobierno, el Partido Laborista dejó claro casi desde el comienzo de las negociaciones que se quedaría en la oposición.

Por último, respecto a la imagen que podría tener el Partido Laborista en un ejecutivo tan dominado por la derecha, Barak dijo que no teme a Netanyahu y señaló que no "tapará las vergüenzas de nadie" pero tampoco será "un peso muerto para nadie".

Aun así, varios diputados laboristas expresaron su absoluto rechazo a unirse a la coalición y calificaron el intento de Barak de "engaño".

La parlamentaria Shelly Yacimovich advirtió de que participar en el gobierno de Netanyahu minará aún más el apoyo al partido ya que allanará el camino para un ejecutivo de "línea dura".

Por su parte, Eitan Cabel, uno de las principales voces críticas, advirtió de que el Partido Laborista está perdiendo el norte. "Lo que nos mató durante la última década es el hecho de que perdimos la fe en nuestro camino", aseguró.

El acuerdo entre el Likud y los laboristas implica que Israel deberá proponer un plan de paz amplio y cooperación en Oriente Próximo, continuar con las negociaciones con los palestinos y comprometerse a cumplir los acuerdos de paz una vez hayan sido firmados, informó el diario Haaretz.

La radio pública israelí informó que el pacto incluye una cláusula que obligará a Netanyahu a respetar "todos los acuerdos diplomáticos e internacionales alcanzados hasta la fecha", incluidos con los palestinos, que pretenden constituir un Estado propio en virtud de los acuerdos de Oslo de 1993.

Asimismo, el ejecutivo de coalición deberá hacer cumplir la ley en lo referente a los asentamientos judíos ilegales de Cisjordania.

Consciente de los riesgos que supone para las negociaciones de paz el que haya un gobierno israelí con una marcada ideología de derechas, Barak afirmó que su partido debe asegurarse de que no se pierden "oportunidades diplomáticas" y de que Tel Aviv no inicia "aventuras militares irreversibles".

El contrapeso que puede constituir el Partido Laborista en el Gobierno frente al Likud y, sobre todo, frente a Yisrael Beitenu y al Shas, permite a Israel evitar problemas con el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ha abogado por la continuación de las negociaciones con los palestinos.

El acuerdo concede a los laboristas cinco carteras ministeriales, dos viceministerios y la presidencia de una comisión parlamentaria.

Ahora, según la ley, Netanyahu debe formar su gobierno de aquí al 3 de abril para obtener el aval del Parlamento, tras haber agotado un primer plazo de 28 días.

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